Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión y un saludo a todos.
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viernes, 5 de febrero de 2010

Medio siglo de... Corny Thompson

Corny Thompson
El nombre de Cornelius Allen Thompson os puede sonar a película de Tarantino, pero el de Corny Thompson envuelve un aroma diferente, a baloncesto, a Penya, a tiro decisivo, a mito. Como suelo hacer en esta serie de artículos, felicito al Abuelo Corny Thompson por sus 50 años de vida.

Corny nació el 5 de Febrero de 1960 en la localidad estadounidense de Middletown, Connecticut. Su crecimiento prematuro le empujó a jugar al baloncesto desde muy joven, casi sin proponérselo. No obstante, ya empezaba a demostrar buenas maneras y una capacidad de liderazgo inusuales. Con sus poco más de 2 metros y su fisionomía particular se convirtió en una estrella del High School, llegando a lograr una destacable racha de 76 victorias consecutivas, y numerosos récords individuales que todavía se conservan.

Corny Thompson
Con estas cualidades, era lógico que una universidad como Connecticut se fijara en él, y Corny no podía fallarles. Durante sus 4 años en la NCAA fue el líder reboteador y 5º anotador histórico de su universidad. Estadísticas, sin embargo, que no le permitieron salir elegido más arriba de un puesto nº 50 en el año 1982, selección de Dallas Mavericks. Por aquel entonces la NBA estaba tan poblada de genios absolutos que las puertas se le cerraron rápidamente, tras sólo 44 partidos de liga. Una grave lesión de rodilla mermó - como en muchos otros casos - las esperanzas de afianzarse en la exigente NBA de la época.

Después de su despedida de Dallas el 8 de Diciembre de 1983, la CBA se fijó en un tipo con unas cualidades muy interesantes aún por explotar. Recaló en los Detroit Spirits para promediar unos muy interesantes 15 puntos y 10 rebotes por partido. Viendo que la NBA le cerraba de nuevo sus puertas, emprendió el viaje transoceánico rumbo a Italia, al Ciao Crem Varese de Sacchetti, Deveraux y Mentasti. En Varese permaneció durante 6 temporadas, siendo la principal figura del equipo y consiguiendo medias espectaculares, superiores a los 20 puntos por partido y rondando los 10 rebotes. En Varese coincidiría tambíen con jugadores históricos, como Larry Micheaux o Stefano Rusconi. Pese a tratarse de uno de los cocos de las competiciones nacionales e internacionales, el Varese no consiguió ningún título oficial, sólo los subcampeonatos de la Korac del 85, de la Copa de Italia en 85 y 88, y de la Lega en el 90.

Dispuesto a un cambio de rumbo en su periplo europeo, Corny fichó por el Montigalá Joventut de Lolo Sainz, de la mano del también insigne Harold Pressley. La Penya por aquel entonces ya tenía un núcleo fantástico de jugadores - los hermanos Jofresa, Villacampa, Ferrán Martínez - y el dúo Corny-Harold suponía la guinda del pastel. El impacto fue inmediato, logrando el título de liga ese mismo año, y siendo nombrado MVP de la final.

Corny Thompson
La temporada 91-92 estuvo marcada por la derrota en la final de Euroliga en Estambul frente al Partizan de Belgrado de Zeljko Obradovic. Un triple de Sasha Djordjevic privó a la Penya de su primer título de Euroliga. El resarcimiento llegó dos años más tarde en Tel-Aviv, con el propio Obradovic dirigiendo al Joventut. La Penya, que en esta ocasión se enfrentaría al Olympiakos de Paspalj, Fassoulas y Tarpley, afrontaba su segunda oportunidad para alzarse con el título campeón, y ocurrió esto:


La calidad del vídeo no es muy buena, pero la ocasión merece un recuerdo. La Penya se hacía con el título de campeón de Europa merced al triple de Corny Thompson en los últimos segundos. Un triple que inmortalizó al alapívot en el Olimpic, y le consagraría como uno de los jugadores extranjeros más queridos y admirados de su historia.

Tras este éxito, Corny firmó por 2 años con el Baloncesto León, retirándose del profesionalismo al finalizar su contrato.

Alapívot de corpachón inamovible, hábil al rebote, con una muñeca deliciosa y una entrega en la pista de chapeau. Todo un ejemplo para las siguientes promociones de extranjeros que llegaron a la liga, y que firmó con letras de oro en el libro de la etapa más gloriosa del Club Joventut de Badalona.

Desde este humilde blog... ¡Feliz cumpleaños, Corny!

martes, 12 de enero de 2010

Medio siglo de... Dominique Wilkins


Creo que he comentado alguna vez que mi segundo equipo siempre habían sido los Hawks de Atlanta. No habría tenido ninguna motivación para que lo fueran de no ser por la figura clave en su irrupción en la década dorada de la NBA, por alguien que cambió la fisionomía de un equipo y una ciudad, por el dorsal 21 de los Hawks: Dominique Wilkins.

Jacques Dominique Wilkins nació tal día como hoy hace 50 años en la capital francesa. Alero de 2'02 y de una exuberancia atlética abrumadora, fue la cara visible de unos Hawks de los 80 y principios de los 90 que habían deambulado durante la década anterior por la liga sin pena ni gloria. Su padre era miembro de la US Air Force y fue enviado a París, destino de otros tantos miembros del ejército americano en aquella época. Allí nacería Dominique. Pronto volvieron a su país de origen, instalándose en Washington, Carolina del Norte. Sus habilidades en el deporte de la canasta llamaron la atención de todo hijo de vecino, y consiguió entrar en 1979 en la Universidad de Georgia. Su paso triunfal por la NCAA le valió el premio SEC Men's Basketball como Jugador del Año dos años más tarde.



Después de su elección como número 3 de 1982, y en uno de los traspasos más erráticos de la historia de la NBA, Dominique fue enviado de Utah a Atlanta a cambio de John Drew - que ostenta el dudoso honor de haber sido el primer jugador expulsado de la NBA por asuntos de drogas -, Freeman Williams y dinero. Imaginad la pareja que podía haber hecho en Utah con Adrian Dantley y el propio Dominique con aquellos Jazz...

Su llegada a Atlanta provocó un impacto inmediato. Sólo en su año rookie dejó de ser el máximo anotador de su equipo - Dan Roundfield le quitó dicho honor en la 82-83 - y no bajó de los 20 puntos por partido en ninguna de las 11 campañas posteriores, hasta su firma con los Celtics en la temporada 94-95, ya con 34 años. El trampolín definitivo para la consagración de Dominique Wilkins entre la pléyade de este deporte llegó en 1985 cuando se llevó el extraordinario concurso de mates de ese All Star, imponíendose a gente como Michael Jordan, Julius Erving, Larry Nance o Clyde Drexler.


Un año más tarde emergió como máximo anotador de la liga promediando 30'3 puntos y aupando a los Hawks hasta las 50 victorias. Pero los Celtics de Bird y compañía se cruzaron en semis de Conferencia y les derrotaron por 4-1. Eran los tiempos del tridente mágico: Doc Rivers, Kevin Willis y el propio Dominique Wilkins. La temporada siguiente los Hawks consiguieron su tope de victorias hasta la fecha desde que el traslado a la ciudad de Atlanta, 57 victorias, con The Human Hightlight Film rozando la treintena de puntos por partido. Pero fueron los Pistons los que se vencieron a la franquicia de Georgia en semis, también por un 4-1. Ya en la 87-88, Wilkins conseguía su tope histórico de anotación en una temporada con 30'7 puntos, sólo detrás de los escandalosos 35'0 de His Airness. Además, Jordan le arrebataba también el título de campeón del concurso de mates en una final con decisiones polémicas, dado que el All Star ese año se celebraba en Chicago.



El equipo de Mike Fratello volvía a caer frente a los Celtics en unas semis igualadísimas, que se resolvieron en 7 partidos, con unos Wilkins y Bird extraordinarios, y con un último marcador de 118-116. Wilkins acababa el partido con 47 puntos, y Bird con 34, 20 de ellos en el último cuarto. En palabras del propio Wilkins: "The basket was like a well. I couldn’t miss. He couldn’t miss. And it went down to the last shot of the game. Who was going to make the last shot? That's the greatest game I’ve ever played in or seen played. It was two guys who just did not want to lose." Historia viva de la NBA.

Durante los años siguientes la producción de Wilkins descendió ligeramente, pero siempre por encima de los 25 puntos de media. En la 88-89, Nique recibía la inestimable ayuda de los veteranos Moses Malone y Reggie Theus, de 33 y 31 años respectivamente. Ambos completaron una temporada muy buena, con 52 victorias en liga regular, pero los Bucks de Sidney Moncrief, Jack Sikma, Ricky Pierce, Terry Cummings y Paul Pressey fueron una losa demasiado pesada (3-2 en primera ronda).


Volvieron a playoffs en la 90-91, siendo derrotados por los Pistons post back-to-back. Esa temporada mostraría su tope reboteador de su carrera, con 9 rechaces de media. La 91-92 estuvo marcada por una grave lesión producida el 28 de enero. Diagnóstico: rotura de tendón de Aquiles. Muchos empezaron a pensar que su carrera estaba acabada, que ya no tendría las mismas cualidades atléticas, y por ende, que su juego se resentiría demasiado. Por aquel entonces ya había batido la mítica cifra de 20000 puntos anotados, convirtiéndose en el 16º de la historia - hasta ese momento - en conseguirlo. Las dudas sobre su vuelta quedaron disipadas cuando la temporada siguiente logró promediar 29'9 puntos, con un 38% desde el perímetro - que nunca fue su fuerte - sin rastro de la tremenda lesión. Además tuvo que parar durante 11 partidos esa misma temporada por culpa de una lesión en el dedo, pero volvió en plena forma.

El curso siguiente quedó marcado por su traspaso a Los Angeles Clippers a mitad de campaña junto con Greg Minor a cambio del talentoso pero frágil Danny Manning. El 25 de marzo volvía a Atlanta con su actual equipo, y les endosó 36 puntos y 10 rebotes, en una clara demostración del crucial error que habían cometido sus anteriores dirigentes. Además, se alzó con el oro en el verano del 94 en el Mundial de Canadá.



Al finalizar su periplo en Los Angeles, vistió por una temporada la camiseta de los Celtics junto con Dino Radja, Sherman Douglas y Dee Brown. Volvió a ser el máximo anotador de su equipo, pero ya bajó sus promedios hasta los 17'7 puntos, y además siendo eliminados en primera ronda de playoffs por unos Orlando Magic liderados por Shaquille O'Neal y Penny Hardaway.

Explorando nuevas posibilidades, Dominique firmó por un año con el Panathinaikos griego, consiguiendo la Euroliga de 1996 - de infausto recuerdo para los seguidores culés - y la Copa de Grecia, siendo elegido MVP en ambas competiciones. Posteriormente retornó a la NBA a la disciplina de los Spurs de San Antonio. Ya con 37 años, siguió liderando en anotación a la franquicia tejana con 18'2 tantos, por encima de David Robinson y Sean Elliot, pero los playoffs quedaban demasiado lejos (sólo 20 victorias, gracias a las cuales San Antonio se hizo con el número 1 del siguiente draft, un tal Tim Duncan).



La temporada 97-98 la disputaba en Italia, en la Teamsystem de Bolonia. Con 38 años, y con la esperanza de jugar al lado de su hermano Gerald, firmó por Orlando Magic, donde sólo le alcanzó para disfrutar 27 encuentros, para medias de 5 puntos y 2'6 rebotes, dando así por terminada su carrera deportiva.

Cierto es que los Hawks no consiguieron pasar nunca de semis de Conferencia, pero en el ambiente sobrevolaba la certeza de que Dominique era ese jugador tan superlativo, al que un equipo más talentoso le habría ayudado a alcanzar como mínimo las finales de la NBA. Un jugador especial, carismático bajo un aura flemática imponente, y una bendición para el espectáculo. Sus mates a dos manos, su forma de arquear las piernas, su descomunal instinto killer,... serán recordados siempre. Atlanta se había convertido en una equipo atractivo para el público, que anotaba más de 110 puntos por partido - desde la 86-87 hasta la 90-91 mantuvieron ese ritmo de anotación - pero que se topaba en duelos míticos con unos todopoderosos Celtics o Pistons. Ni que decir tiene que su número 21 está colgado del Philips Arena de Atlanta.

Su currículum es espectacular:

- Miembro del All-Rookie Team en 1983
- 2 veces campeón del concurso de mates de la NBA (1985 y 1990)
- 9 veces All-Star (1986 a 1994)
- Máximo anotador en la campaña 1986
- 1 vez incluído en el mejor quinteto de la liga
- 4 veces incluído en el segundo quinteto de la liga
- 2 veces incluído en el tercer quinteto de la liga
- Medalla de oro en el Mundial FIBA de Canadá 1994
- Campeón de Copa de Grecia 1996
- MVP de Copa de Grecia 1996
- Campeón de la Euroliga 1996
- MVP de la Final Four de la Euroliga 1996
- Miembro del Salón de la Fama de la NBA desde 2006.
- Décimo anotador de la historia de la NBA.


Os dejo el documental que le hizo la FOX en la colección de deportistas famosos "Beyond the glory". Merece la pena:


Y os dejo también el link del artículo que le dedicó Costalgaraldals a Nique en el blog de baloncestistas.

Supongo que ahora no tendreis duda alguna de porqué me enganché a los Hawks...

domingo, 20 de diciembre de 2009

Medio siglo de... Trent Tucker


Es posible que todavía mantengamos en la retina la imagen de un Brad Miller contrariado por la derrota ante los Nuggets el pasado 10 de noviembre, cuando en un típico buzzer-beater le anularon la canasta bajo la atónita mirada de propios y extraños. ¿Por qué a mí? Trent Tucker es la respuesta a esa pregunta.

Kelvin Trent Tucker nació un día como hoy hace 50 años en Tarboro, Carolina del Norte. Escolta de 1'96 metros, fue uno de los primeros especialistas de perímetro que se recuerdan. Completó el ciclo universitario en la Universidad de Minnesota con los Golden Gophers, consiguiendo unos promedios de 12'6 puntos, 3'4 rebotes y 1'9 asistencias. Su fama de tremendo ejecutor desde más allá 7 metros le permitió ser escogido en el draft del 82 en el puesto nº6 de la primera ronda por New York, donde jugó durante 9 años. En los Knicks consolidó su fama, para prolongar durante sus años en la Gran Manzana más del 40% de acierto desde el perímetro, clasificándose incluso entre los cinco primero en porcentaje de triples durante 4 años. Su año rookie casi roza el 47% de acierto.

Tras los 9 años en el Madison pasó a formar parte de la plantilla de San Antonio, y al año siguiente de Chicago, consiguiendo el deseado anillo en año de su retirada con la franquicia de Illinois. Encasillado ya en la fama de microondas exterior, un híbrido entre Vinnie Johnson y Eddie House, para que se entienda, tuvo una más que digna carrera en la NBA como sexto hombre.


De todas formas, Tucker es y será más recordado deportivamente por la regla NBA que lleva su nombre. Corría el año 1990, partido de liga regular entre New York Knicks y Chicago Bulls, Madison Square Garden. Una canasta en el último segundo de Trent Tucker obligó a los jueces a dar la victoria a los Knicks, a pesar de las protestas del equipo de Phil Jackson. Desde entonces la NBA tomó la determinación de invalidar cualquier canasta que se realizara con menos de 3 décimas de tiempo permitido en el marcador, para evitar confusión, y pasó a conocerse como la regla Trent Tucker.

Como explica Héctor en su blog de 5contra5, recientes pruebas de laboratorio - usando a Jason Kapono de conejillo de indias - han demostrado que es posible lanzar en menos de 3 décimas, en un casi palmeo a distancia. La patata caliente ahora está en manos de Stern por si decide modificar de nuevo la norma.

Polémicas aparte, Tucker lleva dedicándose a la organización de eventos sin ánimo de lucro en beneficio social. Su fundación es ésta. Todo un detallazo por su parte. Por este empeño, por su trayectoria como profesional, y por su 50º aniversario, muchas felicidades.

Nuestro compañero de baloncestitas le ha querido escribir unos versos dedicados. Muchas gracias por el aporte, Jrusulon:

"Soy Trent Tucker
y nací en Talboro,
pero colegas yo no
fumo Malboro,
el perimetro era mi
especialidad,
ya que anotaba canastas
hasta en la intimidad.
Escolta tirador soy,
y al Madison
en mi cadillac voy,
triples, triples y más triples
y tu que me defiendes
no me repliques"

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Medio siglo de... Orlando Woolridge


Luke Harangody es la cara visible de la Universidad de Notre Dame hoy en día. Su inconmensurable temporada le coloca entre los favoritos para lograr el premio a mejor jugador del año de la NCAA, y aúpa a esta universidad de la pequeña ciudad de South Bend, Indiana, a la categoría de contender por el título en el mes de abril. Corren buenos tiempos para Notre Dame.

Antes de la llegada de Harangody a dicha universidad, los Fighting Irish ya podían presumir de gran abanico de jugadores que habían jugado en la NBA, algunos de los cuales con bastante notoriedad. Adrian Dantley, Kelly Tripucka, Bill Laimbeer, Troy Murphy, John Paxson u Orlando Woolridge, por nombrar unos cuantos, son leyendas vivas de Notre Dame. Y precisamente Woolridge cumple hoy 50 años.

"O" fue un alero alto de 2'06 metros, nacido en Bernice, Louisiana, con extraordinarias aptitudes atléticas. Woolridge completó los cuatro años de graduación en Notre Dame, compartiendo promoción con el bigotudo Kelly Tripucka y con Bill Laimbeer, aunque éste último sólo estuvo en la universidad los dos primeros años. La tripleta F-Irish tuvo un impacto súbito en la NCAA, alcanzando en su primer año la Final Four. En South Bend siempre será recordado un tiro anotado por Woolridge en el último segundo para batir a Virginia, y de paso romper la racha de 28 victorias consecutivas de los Cavaliers del gigante Ralph Sampson.

Su salto a la NBA fue en 1981 de mano de Chicago Bulls, que le seleccionaron en la 6º posición de un draft capitaneado por Mark Aguirre, Isiah Thomas y Buck Williams. Por aquel entonces Chicago poseía una tripleta anotadora muy consistente: Artis Gilmore, Reggie Theus y Dave Greenwood, y la aportación de Woolridge se limitó a escasos 15 minutos y 7 puntos por partido. La salida de Gilmore rumbo a San Antonio le vino bien a Orlando porque fue adquiriendo presencia en minutos y aportación ofensiva, pero el equipo se fue debilitando tanto que en la temporada 83-84 alcanzaron el ridículo balance de 27-55 en liga regular, lo que le valió a la franquicia de Illinois conseguir una posición muy alta (nº3) que supieron rentabilizar muy bien, como todos sabemos, en His Airness.


La llegada de Jordan a Chicago fue un impulso para los Bulls, pero un problema para Woolridge. Si bien sus números seguían mejorando, el extraordinario terremoto deportivo y mediático que acaparaba Jordan relegaba a "O" a un discreto segundo plano. Sus estadísticas ese año ascendieron a los 22.9 puntos y 5.9 rebotes, con porcentajes de tiro de campo superiores al 55%. Al año siguiente MJ sufrió una lesión que le mantuvo en el dique seco 64 partidos, y los Bulls volvieron a resentirse. Decidieron pues tomar parte por Jordan para el giro copernicano de la franquicia, y mandaron a Woolridge a New Jersey.

Los Nets también estaban en horas bajas, porque había perdido 3-0 en primera ronda del año anterior con los Bucks de Sidney Moncrief y Terry Cummings. La llegada de "O" no supuso otra cosa que la continuación en caída libre para el equipo a pesar de los numerazos del alero de Louisiana. Al año siguiente, Orlando suspendió un control de sustancias prohibidas, y fue suspendido tras disputar sólo 19 partidos.


Por aquel entonces sólo había un equipo en el que pudiera rehabilitarse de sus adicciones y de su juego unidimensional, que además necesitaran de esa ayuda desde el banquillo para seguir mostrando su hegemonía en la década, Los Angeles Lakers. Orlando firmó como agente libre con el equipo púrpura para cumplir su función de roll player a la perfección, 20 minutos y casi 10 puntos por partido. El único obstáculo para el anillo fue la incipiente revolución de Bad Boys que nació en Detroit de la mano de Isiah Thomas, Joe Dumars y su ex-compañero en Notre Dame, Bill Laimbeer. Los Pistons barrieron con un 4-0 a Lakers en las finales del 89, en lo que supuso la despedida de Kareem Abdul-Jabbar, y el final de un ciclo exitoso, justo cuando acababa de llegar Woolridge.

El verano del 90 "O" fue traspasado de nuevo a Denver Nuggets a cambio de dos segundas rondas, en una clara intención de deshacerse a toda costa del alero y realizar una limpia masiva. El sistema ultra-ofensivo y ultra-rápido de Paul Westhead en estos Nuggets le vino como anillo al dedo al alero de Louisiana para superar incluso los números de antaño - 25'1 puntos y 6'8 rebotes por partido - no obstante la franquicia de Colorado sólo logró 20 victorias en liga regular, en parte por la lesión en el ojo de Woolridge que le mantuvo apartado casi media temporada. Posteriormente fue traspasado a unos Pistons venidos a menos tras su humillación frente a los Bulls del primer anillo de Jordan (4-0). Allí cumplió expediente de nuevo con aceptables estadísticas, pero Detroit sufría los efectos de la descomposición que tan bien explica Jaime H. Stinami en su blog.


Su paso por Milwaukee y Philadelphia no dejó de ser casi anecdótico. Aterrizó en la Bennetton de Treviso en 1994 y se alzó con la antigua Copa Saporta y la Copa de Italia en un equipo formado por, entre otros, Petar Naumoski, Stefano Rusconi y Ricardo Pittis, a las órdenes de Mike D'Antoni. Al año siguiente se trasladó a Bolonia para conquistar con la Buckler la Supercopa de Italia, siendo nombrado MVP del partido, para derrotar a su ex-equipo.

Sus cualidades físicas limitaban su juego colectivo y sus virtudes técnicas, algo que desgraciadamente estamos demasiado acostumbrados a ver en el baloncesto NBA actual. De todas maneras, no sé si a Woolridge le acompañó la mala suerte en el momento de la elección de sus destinos NBA, porque franquicia a la que iba, dejaba de ganar, y viceversa. ¿Causa o efecto? En angelito en cuestión:


jueves, 10 de diciembre de 2009

Medio siglo de... Mark Aguirre


¡Vaya hombre! El narrador se debe estar equivocando. No para de nombrar a alguien llamado Awaya, y yo no veo a nadie con ese nombre. Eso sí, Aguirre se está poniendo las botas... ¡Qué manera de anotar!

Hoy cumple 50 años Mark Aguirre. Para los neófitos, aclarar que Aguirre - o "Awaya" para los que no dominábamos por aquel entonces el idioma de la Pérfida Albión - fue un alero estelar de la década de los 80 y principios de los 90, y ganador de dos anillos de campeón, ambos con los Detroit Pistons del desaparecido de Chuck Daly, los archiconocidos Bad Boys.


Los primeros pasos de Aguirre en el baloncesto fueron en el instituto George Westinghouse, hasta que dio el salto a la universidad de DePaul. Como Blue Demon se consagró como el mejor anotador de la historia de dicha universidad, y revolucionó inmediatamente a DePaul para auparles a su primera Final Four en la temporada 1979-80, donde fueron derrotados por Indiana State de un tal Larry Bird. Sus temporadas posteriores en la NCAA no fueron menos gloriosas, pero poco a poco se iba ganando una mala reputación por su juego egocéntrico y chuponcete, más digno de los estereotipos actuales que de la dignificación del baloncesto universitario por excelencia, y más en aquella época. No obstante, se alzó con el premio James Naismith y el trofeo Oscar Robertson al año siguiente, y dos años más tarde con el Jugador del Año de la NCAA, a pesar de actuaciones controvertidas en las eliminatorias de postemporada.


El año 1981 fue el de su llegada a la NBA. Destino Dallas Mavericks, una franquicia en vías de recuperación, pero que basaba su nuevo proyecto de reconstrucción alrededor de dos jóvenes seleccionados ese mismo año. El primero es el personaje que nos atañe (nº 1 del draft del 81), y el segundo Rolando Blackman (nº 9 del mismo draft). Las lesiones sólo dejaron a Aguirre disputar 51 partidos ese curso baloncestístico, pero se fue a los 18'7 puntos y 4'9 rebotes por partido.


Su primera clasificación para playoffs llegó en la 83-84, la mejor temporada estadística de Aguirre, promediando 29'5 puntos y 5'9 rebotes. En postemporada eliminaron a Seattle Sonics por 3-2, pero fueron barridos en la ronda siguiente por LA Lakers por 4-1. Sin embargo, la hegemonía de los Blazers y los Lakers aquellos años en la Conferencia Oeste mantuvo a Mark alejado de finales de conferencia hasta mucho tiempo después. Tuvieron que esperar hasta la llegada de otro grupo de jóvenes talentos como Detlef Schrempf y Derek Harper para mejorar su rendimiento en defensa y ser competitivos para llegar a las finales de conferencia. Este hecho ocurrió finalmente en la 87-88, aunque nuevamente Los Angeles Lakers de la era Showtime se cruzaron en su camino. 4-3 para los de Riley, que a posteriori se llevaron el título.


Con su traspaso a Detroit llegó el ansiado anillo, y por partida doble. El seno de los Bad Boys estaba formado, y faltaba el toque final que apuntalara una plantilla de excepción, basada en una agresividad defensiva inaudita. Los Isiah Thomas, Bill Laimbeer, Joe Dumars y compañía acababan de encontrar la solución a sus carencias de banquillo con un jugador que estaba acostumbrado a ser titular y marcar diferencias como Aguirre, y éste aceptó de buen grado. La conclusión, un back-to-back para el recuerdo, frente a Lakers y a Blazers, los dos grandes cocos de Aguirre en años anteriores con Dallas.


Posteriormente, los Pistons cayeron víctimas de los Bulls de Michael Jordan en las finales de conferencia, y de los Knicks de Pat Ewing al año siguiente en primera ronda, premonitorio de lo que más tarde les ocurriría. La no clasificación para playoffs en la 92-93 supuso el fin de un proyecto, y el despido de Aguirre de la afición de Detroit. Tras un fugaz paso por Los Angeles Clippers, donde jugó 39 partidos, Aguirre colgó las botas al finalizar la temporada 93-94.


Díscolo, regordete, particular, controvertido, genio, las señas de identidad de Mark Aguirre durante toda su carrera. Un tipo que sacó máximo partido de sus virtudes, a pesar de las limitaciones físicas de su propia corpulencia y su corta estatura para la posición de alero. Entre su palmarés destaca:


  • Máximo anotador de la historia de la Universidad de DePaul

  • Equipo Olímpico de Estados Unidos en los JJ.OO. Moscú 1980

  • Jugador del Año en la NCAA (1981)

  • Número 1 del draft de 1981

  • Segundo máximo anotador de la NBA Temporada 83-84

  • 3 veces All-Star de la NBA (1984, 1987, 1988)

  • 2 veces campeón de la NBA con Detroit Pistons (1989,1990)

  • Tercer máximo anotador en la historia de Dallas Mavericks (tras Dirk Nowitzki y Rolando Blackman)


Awaya en acción: