
...Y que no nos tumba. Así por lo menos lo veo hasta ahora. A mí tampoco me está gustando lo que estamos viendo de la selección nacional hasta el momento. La derrota frente a Serbia y las agónicas victorias frente a Gran Bretaña y Eslovenia evidencian una regresión en el juego de España, incapaz de mantener el nivel defensivo durante los 40 minutos de los partidos, y demostrando una ceguera ofensiva sin paragón.
Desde mi punto de vista, hay un error de concepto en la formación de la plantilla. Si después de 30 días de entrenamientos continuados con el grupo, lesiones aparte, los automatismos necesarios para rodar a un nivel aceptable los aspectos tácticos y físicos se encuentran en niveles ínfimos, es que hay un fallo inicial grave.
En primer lugar, hay diferencias notables en la dirección de juego respecto de campeonatos anteriores. Es cierto que la lesión de Calderón nos trastocaba los planes de inicio, pero ninguno de los seleccionados está rozando el mínimo exigible para un campeón del mundo. Pensar que Ricky Rubio, con sus 18 años, puede atesorar la dosis de experiencia necesaria para saber lo que hay que hacer en cada momento es de locos. Llamarlo fue una gran idea, pero ni mucho menos para que sea el base que más minutos juega, y el que debe rifar los balones complicados de los momentos decisivos de los encuentros. Lo que sí es de traca es lo de los otros bases. Raúl López puede ser un enorme manejador de balón, puede ser cumplidor en el tiro exterior y en la dirección, pero eso es algo que se asume en un base campeón del mundo. Lo preocupante es que no tenga argumentos físicos suficientes para solventar situaciones de pressing de un único jugador, véase partido contra Serbia. Cabezas es el caso contrario: intenta suplir con esfuerzo su carencia de recursos técnicos. Sin embargo, a estas alturas de la película no sólo sirve eso. Creo que lo he repetido muchas veces: Para ganar no basta ser bueno, sino hacer las cosas mejor de lo que lo hacen el resto de los buenos. ¿Desgana? ¿Apatía? ¿O simplemente impotencia? Hemos vendido la piel del oso antes de cazarlo.

En segundo lugar, la tendencia de Scariolo hacia "los bajitos". ¿Acaso vamos a ser capaces de resolver un partido con una presión asfixiante desde el "roba y corre", si los "altos" de ellos corren más que los nuestros? ¿Cómo se come que Navarro haga las veces de Carlos Jiménez, jugando de alero, y quedando emparejado n-veces cuando n tiende a infinito con un alero que le saca 10 o 12 centímetros, y sobre todo, le saca de quicio? Si Llull lleva jugando toda la temporada de base en el Real Madrid, y haciéndolo de manera notable, ¿por qué le cambias el roll ahora? Señor Scariolo, usted sabrá mucho de basket, pero también es humano y se equivoca. Al menos reconozca que se ha equivocado en la confección de este grupo.
En tercer lugar, el retiro de la selección de Carlos Jiménez nos obligaba a encontrar a un jugador de similares condiciones. Dado que ni Sergio Llull, ni Víctor Claver ni Carlos Suárez, ni Sergi Vidal, ni Saúl Blanco, ni Grimau... (¿sigo?) tenían experiencia con la selección (miento en los casos de Vidal y Grimau), ¿por qué no buscar entre ese grupo de jugadores a alguien de similares características que el gran capitán? Recuerdo haber comentado al respecto. Sigo manteniendo la misma postura. En el resto de Europa existe tendencia alcista. Nosotros somos más chulos, y ganaremos los partidos desde la dirección... ¿a quién queremos convencer?
En cuarto lugar, durante el partido frente a Eslovenia evidenciamos un cierto desmembramiento del grupo de 12. Jorge lesionado, de acuerdo, pero me pesa mucho tener que decir eso de... ¡y gracias! Porque si bien Garbajosa ha sido durante años un bastión seguro y efectivo, sus lesiones, sus idas y venidas de equipo, sus pajas mentales o no se qué razón, están transformándole en un tío irregular, desacertado y lento. Adiós al pornoplayer, adiós al tiratriples-piesdeplomo de la final en Japón frente a Grecia. Urge encontrar un ala-pívot fiable. Ya voy colocando carteles en mi ciudad... ¿Guillem Rubio, Jordi Trías, Pablo Aguilar? ¿Quién da más? Me da igual el nombre, pero necesitamos para próximos campeonatos encontrar a ese jugador que aporte tenacidad defensiva y fluidez en ataque.

Y encima, 9 tocados. ¿Tocados por una varita? Curioso que los que no están tocados son los que menos edad tienen... os acordáis de: ¿Y si Pesic tuviese razón?
De todas formas, no hemos caído aún. Como ese boxeador que recibe una soberana manta de palos pero no termina de caer, así está la selección ahora mismo. Lo que no nos mata, nos hace más fuertes. Al menos en eso sí hemos salido beneficiados de lo que llevamos de campeonato. En tiempos remotos, ni Olimpio Cipriano no había visto un balón en su vida o cuando Cheng Jinghua acababa de salir del cascarón, sus hermanos mayores ya nos habían dejado en ridículo. De ahí sí que tardamos tiempo en levantarnos. Ese es el motivo para la esperanza. El hecho de que existan mimbres (y experiencia) para hacerlo mucho mejor de lo que lo hemos hecho hasta ahora. Próxima estación: Turquía.
¿Resulta demasiado épico remontarse al clásico de Survivor, Eye of the Tiger?
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http://pirrimarzon.blogspot.com/2009/09/la-bofetada-que-nos-espabila.html
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