Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión y un saludo a todos.
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domingo, 25 de octubre de 2009

Adiós a dos clásicos

Este fin de semana han anunciado su retirada del mundo de la canasta Bobby Jackson y Wally Szczerbiak. Wally delegó la tarea del anuncio en su padre Walter, que destapó que su hijo aún seguía recibiendo interés desde varias franquicias, e incluso desde Europa - se especuló con su llegada al Real Madrid bajo la mediación de su padre - pero la falta de motivación ha pesado demasiado. A fin de cuentas, sus jugosos contratos durante su carrera le permitirán vivir más que decentemente y dedicarse a su otra gran pasión, el golf. A sus 32 años, y siendo profesional desde 1999, Szczerbiak ha dejado muestras durante su carrera de gran tirador y excelente talento ofensivo.


Con Bobby Jackson se va un profesional, un hombre de equipo, de muchos equipos, que siempre intentó dar lo máximo en cada uno de ellos. Jackson, o Mr. Magoo 2 para Andrés Montes, se retira de este deporte tras no encontrar una franquicia que le ofrezca suficientes garantías deportivas, minutos de juego, y aportación en general. Y eso que es su especialidad durante toda su carrera deportiva ha sido esa, aportar en todas las facetas del juego. Vistiendo la camiseta de Sacramento llegó a ser Mejor Sexto Hombre de la temporada 2003. Su vuelta al equipo de la capital de California durante el año pasado le permitió despedirse del baloncesto en el equipo que más le vio triunfar.


viernes, 2 de octubre de 2009

¿Qué pasa con McCants?


Después de que los Kings no renovaran a Rashad McCants, se palpó en el ambiente una sensación contradictoria. Obviamente todos los jugadores de una plantilla no tienen que suponer una amenaza para la titularidad del resto de compañeros, y sabemos que la NBA dispone de tantos partidos que prácticamente es imposible que cualquier miembro de un roster no participe del juego en todo el año. De hecho, McCants promedia en toda su carrera algo más de 20 minutos por partidos, que es bastante más de lo que pueden presumir algunos otros. Su rendimiento saliendo desde el banquillo suele ser positivo. Tiene una mano más que decente, digamos que no desentona ni en ataque ni en defensa, un perfil average de jugador de complemento. Incluso llegados a casos de necesidad, McCants no ha rehuído de responsabilidades anotadoras, y en su tercera temporada en Minnesota se aupó hasta los casi 15 puntos por partido en menos de 30 minutos.

Sacramento decidió no renovarle, y esto tiene la respetabilidad lógica de un proyecto que requiere de una sanidad salarial muy distante de los tiempos de opulencia y despilfarro, no tan lejanos por otra parte. Hay crisis, ni brotes verdes ni chorras en vinagre.

Cuando Houston apostó por él, ofreciéndole un contrato para los training camps, supuse que terminaría recalando allí. Con un Barry semiacabado, Luther Head fuera, McGrady en urgencias, Artest en LA, Budinger y Taylor recién destetados... ¿qué mejor que Houston para consagrarse? Sin embargo, Algo pasa con McCants. Han desestimado la oferta hacia el jugador, y sigue sin equipo. Otras franquicias tampoco han dado saltos de alegría por disponer de un agente libre con la luz verde encendida. ¿Lesión? ¿Indisciplina? ¿Problemas personales? Nada de eso ha trascendido. Por tanto, me pierdo en la incompresión del asunto. Si hay alguien que entienda porqué un jugador completamente válido para este deporte, que no ha dado problemas aparentes en sus años en la liga, joven y en progresión, que podría asumir sin remilgos su rol de contribuyente desde la suplencia, no tiene equipo ni se le espera, que me lo explique.

jueves, 13 de agosto de 2009

El petate de Quentin Richardson


Dice el refrán que "uno no es de donde nace, sino de donde pace". Este refrán se puede aplicar a mucha gente, excepto a Quentin Richardson.

El "cosmopolita" alero de Chicago (porque nació allí) no se está aburriendo este verano, porque lo que se dice pacer, pacer... poquito. Creo que con los puntos acumulados con la tarjeta American Airlines PLUS le han regalado un chalet en Sunset Boulevard como poco. Cogió el petate en La Guardia, New York con destino a Memphis, la tierra de Elvis, donde le dio tiempo justo para visitar Graceland y degustar unas alitas de pollo en el restaurante de Lorenzen Wright. Dos horas y media de digestión y listo.

La añoranza de tiempos pasados y un General Manager con incontinencia en el bello arte de los traspasos le devolvieron a Los Angeles Clippers. A pesar de estar a gusto, con su playa, sus amiguetes,... el médico le recomendó que dejara el clima húmedo y el smog de Los Angeles, por una ciudad más seca.

Rehizo pues el petate y se piró rumbo a Minnesota, donde fabrican el frío y lo exportan enlatado a todo el mundo. Dicen que Pingu pasa allí sus vacaciones. De todas formas, Minneápolis y sus alrededores tienen poco que ver si no te gustan las excursiones rurales, los lagos y más lagos, y quitar la capa de 30 cms. nieve de los coches por la mañana.

A todo esto, Jerry Zgoda, periodista que cubre la actualidad de los Timberwolves, afirma en su Twitter que nuestro Fileas Fogg particular no cabe en sí de gozo por echarse a la espalda el petate una vez más en busca de un nuevo destino. Se admiten apuestas.

Creo que Richardson no conoce la Acrópolis ateniense. Ahora que el Olympiakos está en racha... rojo y en botella.

Obviamente, sabeis la verdad del tema, y me he tomado el artículo con sentido del humor, porque la ocasión lo merece. Sobran las explicaciones... Hoy me ha dado por esto.

Parece que no han tardado mucho en traspasarlo de nuevo. Esta vez Quentin se marchará a los Miami Heat a cambio de Mark Blount. Luego querrán que se identifique con los colores...

martes, 21 de julio de 2009

El arte del cuadrador de traspasos


Leyendo la prensa de hoy, me llama la atención el traspaso de Quentin Richardson por enésima vez este verano, con destino a Minneapolis. Como varios medios de comunicación se me han anticipado a la hora de plantear la cuestión del valor de un contrato como mero producto de intercambio, por obra y gracia de los topes salariales y de la política de austeridad económica emergente en la NBA - a cuento del cuarto traspaso de Q-Rich este verano - me gustaría ahondar en el asunto de la vanalización de los jugadores de fondo de armario, aquellos cuyo único motivo de estancia en un roster es, simplemente, el de haber formado parte de un traspaso en el cual ellos ni pinchaban ni cortaban, eran valores de cuadratura económica. Como ya sabéis, existen medidas de seguridad financiera para no cometer traspasos fraudulentos que decanten la balanza en favor de los intereses de una franquicia. El modelo NBA sería altamente sensible a este tipo de chanchullos si no se tomaran este tipo de medidas.

Enumerar toda la serie de excepciones comerciales no es motivo del artículo. Si estáis interesados, visitad el siguiente link y armaos de paciencia.

De lo que sí me gustaría hablar es de ese espécimen de jugador que viaja de una franquicia a otra formando parte exclusivamente de traspasos de otro colegas de profesión mucho más reconocidos que ellos mismos, los cuadradores de traspasos. Seguro que los nombres de Mark Madsen, Brian Cardinal o Javaris Crittenton os suenan más por haber pertenecidos a varios traspasos antes que por motivos deportivos:

-Oye, y este Madsen ¿no consiguió el anillo con los Lakers del Three-Peat?
-Efectivamente.
-Pero no jugaba mucho, ¿no?
-Cierto.
-¿Y dónde ha jugado luego?
-Ha sido un cuadrador de traspasos.
-Vaya... No sería un dechado de virtudes jugando, pero podía haberse dejado ver más en las canchas. Además, decían que era una buena influencia para el vestuario.
-Yo creo que con 33 tacos que tiene, no creo que vaya a emerger ahora como una solución a los problemas de su equipo.
-Pues también es verdad.

Obviamente, dentro de esta especie de cuadradores se encuentra otra subespecie, la de los cuadradores-expiring, que son objeto de deseo simplemente porque finalizan contratos el presente año y liberan un buen pellizco salarial. Y con los tiempos que corren no está el asunto para donar dólares gratuitamente.

Además de los expirings, también están los JASD, jóvenes aunque sobradamente desahuciados, aquellos que cuando fueron drafteados aspiraban al menos a ser buenos jugadores de equipo, pero no han cubierto ni la mitad del potencial que se les presuponía. Son pocos los que sacan la cabeza desde el desahucio. Este último año, Phil Jackson ha sido partícipe de la recuperación de Shannon Brown como colaborador habitual de Los Angeles Lakers, sobre todo desde los playoffs. Después de haber agitado toallas en Cleveland, Chicago y Charlotte, parece que ha comenzado a destapar el frasco de su potencial en Los Angeles. Otras recuperaciones para la causa muy sonadas - pero no de este año - fueron Ben Wallace o Ronald "Flip" Murray, de los que seguro conocéis sus historias.


Pero de todas las subespecies, la que más llama la atención es la del CTM, o cuadrador del toco-mocho. ¿Necesita descripción? Casi que no, pero por si acaso la doy. Sin duda, es aquel cuadrador al que en su día le firmaron un contrato claramente sobrevalorado, aquel del que no tienes ni idea de lo que se le pasaba por la cabeza al susodicho General Manager como para pagarle el pastizal en cuestión, y que ahora se lo tiene que comer con patatas, o... timar con otro toco-mocho a otro GM pardillo. Brian Cardinal o Darko Milicic son consejeros delegados del club del CTM, por supuesto. Debido a mi limitación de la perspectiva histórico-económica de la NBA no sabría decir muchos miembros del club del CTM de mi adolescencia, pero si hay un jugador archiconocido por su facilidad para ingresar en el selecto club es Jim "Fondos de Inversión" McIlvaine. Andrés Montes hizo famoso al jugador por su mote antes que por su forma de jugar. Era grande, muy grande, ¿pero había algo más? Nunca lo sabremos.

Si conocéis más subespecies, no dudéis en comentarlas.