Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

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miércoles, 3 de junio de 2009

Magic - Lakers: Mucho más que un duelo en la pintura


Mañana jueves comienza la gran final de la NBA, que enfrenta a Orlando Magic y Los Angeles Lakers. Los Magic, sorpresa para la mayoría, han derrotado con una solvencia poco previsible a los Cleveland Cavaliers de LeBron James y de Mike Brown. Aunque los merecimientos tácticos de Brown hayan sido dudosos como para ganarse el premio de manera holgada de Entrenador del Año, la sola presencia de una figura que acapara un gran porcentaje del meritorio balance en temporada regular de los Cavs se ha antojado insuficiente como para solventar la eliminatoria más interesante de lo que llevamos de playoffs, Bulls-Celtics aparte.

Dejando claro que ambos técnicos que concurren en la final habrán sopesado la idea de jugar colectivamente en beneficio del equipo - Van Gundy ya lo hacía, pero Jackson ha sido más reticente - esta serie definitiva se plantea como algo más que un duelo en la pintura. Dwight Howard, gran estrella de Orlando, utiliza su capacidad física y su explosividad para encontrar ventaja en el poste. La facilidad con la realiza esa tarea empuja a los equipos a realizarle defensas más férreas de 2 o incluso 3 jugadores, por lo que el movimiento rápido de distribución de balón de los Magic se antoja fundamental, tal como lo ha sido en las eliminatorias previas.

Es por eso por lo que el peligro fundamental de Orlando reside en ese desplazamiento. Si Howard anota 30 puntos, es sólo un jugador el que los anota. Si Turkoglu, Lewis o Alston anotan más de 20 puntos cada uno, ya son más de 60 puntos en el global, por lo que la victoria angelina es más complicada.

Obviamente, en esta final de la NBA prefiero el triunfo amarillo, aunque sólo sea por afinidad con el sentimiento patrio. Sin embargo, viendo el nivel exhibido por ambas partes, tengo razonables dudas sobre el favoritismo del equipo de Gasol. Ni tienen esa movilidad de bola ni tienen esa tercera opción en ataque fiable. No obstante, espero y deseo que hombres como Odom, Bynum o incluso Vujacic tengan un papel más destacado en el juego de los Lakers. Hay un hecho posible que beneficiaría notablemente este favoritismo, y es la facilidad con la que el juego interior angelino saque faltas en defensa de Howard. Sin el poder de intimidación y rebote de Howard, los Magic perderían bastantes enteros.

Veremos la cara con la que acaba el partido mañana Jack Nicholson...

domingo, 25 de mayo de 2008

Ray Allen no es un Big Three


Los Boston Celtics hicieron una apuesta importante a comienzo de temporada en favor de la veteranía y solvencia de unos jugadores cuyo último tren para ganar un anillo pasaba frente a sus caras. Las incorporaciones de Ray Allen y, sobre todo, de Kevin Garnett, a la que se sumaba la presencia de Paul Pierce, otorga a la franquicia de Massachusetts un status muy superior al del años anteriores. No cabe duda que la implicación, la compenetración y el buen ambiente de este núcleo de jugadores podía provocar situaciones contradictorias en el seno de una plantilla carente de un espíritu competitivo, motivado por las desastrosas campañas de épocas pasadas.

El primer paso estaba dado, y las primeras rachas de victorias en temporada regular auguraban un esplendoroso futuro inmediato, que podía, sin caer en la utopía, concluir en la victoria final. De todas las incorporaciones realizadas hasta la fecha, la que supuso el mayor salto de calidad era indudablemente la del futuro Hall of Fame Kevin Garnett. A estas alturas resulta incluso atrevido decir que la apuesta por Garnett fue arriesgada: un tío que ha demostrado tanto durante tanto tiempo, con una regularidad pasmosa, y con un grado de implicación sensacional, no puede ser nunca una apuesta arriesgada. Visto lo visto, el premio de Mejor Jugador Defensivo de la temporada puede ser algo exagerado, pero lo cierto es que Garnett aparecía en la mayoría de la quinielas de expertos NBA.

Otra cosa fue el traspaso por Ray Allen. Ni Delonte West, ni Wally Szczerbiak, ni tampoco el rookie Jeff Green parecían ser obstáculo para que Allen recalara en Boston. El hijo del mítico Walter ya venía de hacer sus mejores años en la liga, West no deja de ser un decente combo guard, correcto en muchas cosas, pero excelente en nada, y Green era aún muy joven para arriesgarse a perder una pieza tan codiciada del mercado como el ex-Huskie.

Si bien los primeros pasos de Allen en los Celtics rayaron a gran altura, estos playoffs están demostrando que no están al nivel competitivo de años anteriores, hasta el punto de ser un jugador casi a recuperar. La serie contra los Hawks no pasó de ser decente como mucho; contra los Cavs, una defensa no muy exigente de Delonte West fue suficiente para ahogarle y sus porcentajes de tiro y sus aportaciones en otras facetas del juego fueron paupérrimas. Puede que no se encuentre en su mejor estado físico, pero emocionalmente pocas veces va a encarar una situación como la que atraviesa actualmente. Allen estaba destinado a ser otro gran jugador NBA sin anillo, como tantos otros.

Lo cierto es que Ray Allen no está rindiendo como los otros dos miembros del denominado a comienzos de temporada Big Three. La gran amenaza que supone Garnett en el interior de la zona tendría que provocar enormes huecos en la defensa de perímetro de cualquier equipo rival, que tendrían que ser aprovechados por Ray para ametrallar el aro contrario, y no está siendo así. Un 17% en porcentajes de 3 puntos contra los Cavs, un 21% contra los Pistons... no parecen ser meritorios para el gran contrato del escolta en los Celtics, y ni mucho menos, son meritorios de ganarse el apelativo de tercer miembro del Big Three.

A sus 32 (para 33) años, las temporadas de más de 82 partidos no le son fructíferas. Pese a tener la condescendencia de casi todo el aparato mediático NBA, que le cataloga como chico bueno (en comparación con lo que pulula por allí, es una hermanita de la caridad), no es la superestrella de antaño, y no está al nivel que nos tenía acostumbrados. Como he sido un gran seguidor de Allen durante toda su carrera, espero que en la manera de lo posible, sepa y pueda cambiar su devenir en estos playoffs para alcanzar la gran final de la NBA. Si el enfrentamiento en la final es contra Los Angeles Lakers, si eso cambio de opinión...

lunes, 19 de mayo de 2008

Lebron James no fue suficiente


Los Boston Celtics han llegado a la Final de Conferencia Este tras imponerse a Cleveland Cavaliers en un partido apretado, pero que siempre estuvo bajo el dominio verde. El tanteo final fue de 97 a 92. Los hombres de Glen "Doc" Rivers supieron rehacerse al magnífico partido de Lebron James, la gran estrella rival, que anotó 45 puntos, y que hizo gala de un poderío físico y mental que ninguno de los hombres de Rivers pudo parar.

Por momentos, el encuentro se transformó en un 5 contra 1, donde James acaparaba toda la atención del ataque de los Cavs, y rara vez delegaba la iniciativa en sus compañeros. Sólo Delonte West estuvo a la altura, aportando 15 puntos que resultaron insuficientes para lograr la machada de vencer en el TD Banknorth Garden de Boston y llevarse la eliminatoria para Ohio. Desaparecidos Ilgauskas, Szczerbiak o Pavlovic, y completamente ignorado en ataque Wallace o Varejao, Lebron James necesitó ejercer de líder en todas las posiciones de la cancha para impedir que los Celtics se marcharan en el marcador. Hasta tal punto llegó esa suficiencia que los verdes sufrieron más de lo debido en el último cuarto para llevarse la victoria. Los Cavaliers llegaron a ponerse a 3 por debajo, pero varias acciones de mérito de Brown y Pierce solventaron la papeleta. Posteriormente, el escolta Eddie House aseguró la marcador con unos tiros libres que cerraban la última puerta del equipo de James a la gloria.

Si bien el sistema de juego de los Celtics está más compensado y no depende tanto de las individualidades, ayer destacó sobremanera la actuación de Paul Pierce, con 41 puntos y grandes porcentajes de tiro, y que permitió compensar el pésimo partido realizado por Ray Allen, desaparecido y desacertado durante los casi 30 minutos que estuvo en pista. Mención especial para PJ Brown, que a sus casi 40 años participó en casi todas las jugadas en las que se decidió el partido en los minutos finales, capturando algún rebote en ataque y anotando en situaciones poco frecuentes para él.

A partir de ahora esperan los Detroit Pistons, un rival que se me antoja mucho más duro que la franquicia de Ohio, por el elevado nivel mostrado frente a Orlando y por carecer de un jugador franquicia al que defender en los momentos claves. El estado de forma de Chauncey Billups tras su lesión en la pierna se me antoja decisivo para el devenir de la serie. También habrá que comprobar si el estado de gracia de Richard "Rip" Hamilton continúa en esta serie. Igualmente, Boston deberá recuperar moralmente a Ray Allen, que ha pasado de puntillas por la eliminatoria frente a Cleveland. El otrora genial escolta, miembro honorífico del Big Three de este año, tendrá que demostrar que goza de los galones suficientes como para recibir tal calificativo, y transformarse en el tirador letal que siempre ha sido.

Si las mejores expectativas mercantilistas del mundo NBA se cumplen, hoy en día es más que probable una final Celtics-Lakers. Tras demasiadas campañas alejados de los puestos punteros del baloncesto americano (sobre todo Boston), las dos franquicias más laureadas están a un paso de reeditar los duelos históricos de los años 80. Sin el glamour de aquellas finales, pero con un Pau Gasol integrado perfectamente en el esquema californiano, los españoles podemos empezar a pellizcarnos y empezar a sentir lo que cualquier aficionado de aquella época. Suerte, y que gane el mejor.