
Mañana jueves comienza la gran final de la NBA, que enfrenta a Orlando Magic y Los Angeles Lakers. Los Magic, sorpresa para la mayoría, han derrotado con una solvencia poco previsible a los Cleveland Cavaliers de LeBron James y de Mike Brown. Aunque los merecimientos tácticos de Brown hayan sido dudosos como para ganarse el premio de manera holgada de Entrenador del Año, la sola presencia de una figura que acapara un gran porcentaje del meritorio balance en temporada regular de los Cavs se ha antojado insuficiente como para solventar la eliminatoria más interesante de lo que llevamos de playoffs, Bulls-Celtics aparte.
Dejando claro que ambos técnicos que concurren en la final habrán sopesado la idea de jugar colectivamente en beneficio del equipo - Van Gundy ya lo hacía, pero Jackson ha sido más reticente - esta serie definitiva se plantea como algo más que un duelo en la pintura. Dwight Howard, gran estrella de Orlando, utiliza su capacidad física y su explosividad para encontrar ventaja en el poste. La facilidad con la realiza esa tarea empuja a los equipos a realizarle defensas más férreas de 2 o incluso 3 jugadores, por lo que el movimiento rápido de distribución de balón de los Magic se antoja fundamental, tal como lo ha sido en las eliminatorias previas.
Es por eso por lo que el peligro fundamental de Orlando reside en ese desplazamiento. Si Howard anota 30 puntos, es sólo un jugador el que los anota. Si Turkoglu, Lewis o Alston anotan más de 20 puntos cada uno, ya son más de 60 puntos en el global, por lo que la victoria angelina es más complicada.
Obviamente, en esta final de la NBA prefiero el triunfo amarillo, aunque sólo sea por afinidad con el sentimiento patrio. Sin embargo, viendo el nivel exhibido por ambas partes, tengo razonables dudas sobre el favoritismo del equipo de Gasol. Ni tienen esa movilidad de bola ni tienen esa tercera opción en ataque fiable. No obstante, espero y deseo que hombres como Odom, Bynum o incluso Vujacic tengan un papel más destacado en el juego de los Lakers. Hay un hecho posible que beneficiaría notablemente este favoritismo, y es la facilidad con la que el juego interior angelino saque faltas en defensa de Howard. Sin el poder de intimidación y rebote de Howard, los Magic perderían bastantes enteros.
Veremos la cara con la que acaba el partido mañana Jack Nicholson...
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http://pirrimarzon.blogspot.com/2009/06/magic-lakers-mucho-mas-que-un-duelo-en.html
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