Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión y un saludo a todos.
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viernes, 18 de diciembre de 2009

"El robo", explicado por Fratello

Como últimamente el blog huele a retro más que unas hombreras y un pelo cardado, cuelgo el vídeo de NBA.com en el que Mike Fratello explica "el robo" de Larry Legend a los Pistons en las Finales de Conferencia del 87.

106-107 para Pistons. Últimos segundos del partido. Balón para Bird. Silencio, habla Mike:


La máxima: Nunca des la espalda al que te pueda soplar el cogote (versión traducida)

jueves, 10 de diciembre de 2009

Medio siglo de... Mark Aguirre


¡Vaya hombre! El narrador se debe estar equivocando. No para de nombrar a alguien llamado Awaya, y yo no veo a nadie con ese nombre. Eso sí, Aguirre se está poniendo las botas... ¡Qué manera de anotar!

Hoy cumple 50 años Mark Aguirre. Para los neófitos, aclarar que Aguirre - o "Awaya" para los que no dominábamos por aquel entonces el idioma de la Pérfida Albión - fue un alero estelar de la década de los 80 y principios de los 90, y ganador de dos anillos de campeón, ambos con los Detroit Pistons del desaparecido de Chuck Daly, los archiconocidos Bad Boys.


Los primeros pasos de Aguirre en el baloncesto fueron en el instituto George Westinghouse, hasta que dio el salto a la universidad de DePaul. Como Blue Demon se consagró como el mejor anotador de la historia de dicha universidad, y revolucionó inmediatamente a DePaul para auparles a su primera Final Four en la temporada 1979-80, donde fueron derrotados por Indiana State de un tal Larry Bird. Sus temporadas posteriores en la NCAA no fueron menos gloriosas, pero poco a poco se iba ganando una mala reputación por su juego egocéntrico y chuponcete, más digno de los estereotipos actuales que de la dignificación del baloncesto universitario por excelencia, y más en aquella época. No obstante, se alzó con el premio James Naismith y el trofeo Oscar Robertson al año siguiente, y dos años más tarde con el Jugador del Año de la NCAA, a pesar de actuaciones controvertidas en las eliminatorias de postemporada.


El año 1981 fue el de su llegada a la NBA. Destino Dallas Mavericks, una franquicia en vías de recuperación, pero que basaba su nuevo proyecto de reconstrucción alrededor de dos jóvenes seleccionados ese mismo año. El primero es el personaje que nos atañe (nº 1 del draft del 81), y el segundo Rolando Blackman (nº 9 del mismo draft). Las lesiones sólo dejaron a Aguirre disputar 51 partidos ese curso baloncestístico, pero se fue a los 18'7 puntos y 4'9 rebotes por partido.


Su primera clasificación para playoffs llegó en la 83-84, la mejor temporada estadística de Aguirre, promediando 29'5 puntos y 5'9 rebotes. En postemporada eliminaron a Seattle Sonics por 3-2, pero fueron barridos en la ronda siguiente por LA Lakers por 4-1. Sin embargo, la hegemonía de los Blazers y los Lakers aquellos años en la Conferencia Oeste mantuvo a Mark alejado de finales de conferencia hasta mucho tiempo después. Tuvieron que esperar hasta la llegada de otro grupo de jóvenes talentos como Detlef Schrempf y Derek Harper para mejorar su rendimiento en defensa y ser competitivos para llegar a las finales de conferencia. Este hecho ocurrió finalmente en la 87-88, aunque nuevamente Los Angeles Lakers de la era Showtime se cruzaron en su camino. 4-3 para los de Riley, que a posteriori se llevaron el título.


Con su traspaso a Detroit llegó el ansiado anillo, y por partida doble. El seno de los Bad Boys estaba formado, y faltaba el toque final que apuntalara una plantilla de excepción, basada en una agresividad defensiva inaudita. Los Isiah Thomas, Bill Laimbeer, Joe Dumars y compañía acababan de encontrar la solución a sus carencias de banquillo con un jugador que estaba acostumbrado a ser titular y marcar diferencias como Aguirre, y éste aceptó de buen grado. La conclusión, un back-to-back para el recuerdo, frente a Lakers y a Blazers, los dos grandes cocos de Aguirre en años anteriores con Dallas.


Posteriormente, los Pistons cayeron víctimas de los Bulls de Michael Jordan en las finales de conferencia, y de los Knicks de Pat Ewing al año siguiente en primera ronda, premonitorio de lo que más tarde les ocurriría. La no clasificación para playoffs en la 92-93 supuso el fin de un proyecto, y el despido de Aguirre de la afición de Detroit. Tras un fugaz paso por Los Angeles Clippers, donde jugó 39 partidos, Aguirre colgó las botas al finalizar la temporada 93-94.


Díscolo, regordete, particular, controvertido, genio, las señas de identidad de Mark Aguirre durante toda su carrera. Un tipo que sacó máximo partido de sus virtudes, a pesar de las limitaciones físicas de su propia corpulencia y su corta estatura para la posición de alero. Entre su palmarés destaca:


  • Máximo anotador de la historia de la Universidad de DePaul

  • Equipo Olímpico de Estados Unidos en los JJ.OO. Moscú 1980

  • Jugador del Año en la NCAA (1981)

  • Número 1 del draft de 1981

  • Segundo máximo anotador de la NBA Temporada 83-84

  • 3 veces All-Star de la NBA (1984, 1987, 1988)

  • 2 veces campeón de la NBA con Detroit Pistons (1989,1990)

  • Tercer máximo anotador en la historia de Dallas Mavericks (tras Dirk Nowitzki y Rolando Blackman)


Awaya en acción:


martes, 13 de octubre de 2009

¿Cuándo será tu año?

Este artículo va dirigido a aquellos jugadores de la NBA de los que esperaba más, y que a esta altura de sus carreras, todavía siguen en stand-by pensando que deben ofrecer más, y que, posiblemente un traspaso les vendría de perlas para demostrar todo su potencial. A veces la suma de causalidades es la chispa que enciende la mecha para una carrera más fructífera. Que le pregunten a Jason Kapono o a Flip Murray...

Dorell Wright: Sexta temporada para este alero de Miami Heat, auténtica estrella en HS, pero que no ha conseguido despegar. A pesar de ello, sólo tiene 23 años (edad a la que llegan muchos a la liga) y muchas cosas que demostrar.

Mike Conley: El compañero de Greg Oden en la universidad pagó el pato de las grandes expectativas puestas en él con una elección muy alta del draft. Poco a poco se va ganando el respeto de la parroquia en Tenneessee, y se está consagrando como base titular de garantías. La llegada de Iverson puede quitarle minutos, aunque no creo que le relegue a la suplencia.


Andrea Bargnani y Marco Belinelli: La conexión italiana del estado de... Toronto. La generación JASP en Italia tiene que demostrar ya su valor en la liga. Andrea puede salir beneficiado de la posible salida de Bosh a los Warriors, y en cambio Marco ha caído con el pie derecho en Canadá, donde saldrá de titular en los primeros partidos. Gherardini dixit. Año decisivo para ambos.

Andrew Bogut: El más solvente de los comentados hasta ahora, pero el peso de su número 1 del draft es excesivo. En Milwaukee quedarían encantados con un aporte ofensivo mayor del australiano, unos 20 puntillos maquillarían su carrera.

Chris Wilcox: el paso por New York no le sentó bien, por lo que ahora en Detroit necesita reivindicarse como un pívot solvente, que si bien no domina todas las artes del 5 puro, posee una potencia física descomunal bajo lo aros. ¿Su competencia? Ben Wallace en su pre-retiro y el eterno desganado Kwame Brown.


JJ Redick: Prototipo de escolta que en Europa clavaría los 20 puntos por partido y sería tan decisivo como lo fue en la NCAA, pero que la falta de físico le impide desarrollar el arsenal ofensivo que posee. Siempre me recordó en cierta manera de Juan Carlos Navarro (supongo que habrá discrepancias). Cuando se haga agente libre tendrá ofertas desde Grecia a buen seguro.

Charlie Villanueva: Tras una prometedora temporada rookie, fue traspasado a los Bucks a cambio de TJ Ford, donde no consiguió rendir al nivel esperado. Irregular es la palabra. Y pasote es el apellido. Si el dominicano mantuviese el nivel de exigencia durante la mayoría de los partidos, sería un 20-10 fijo.

La presente temporada pueden dar ese paso adelante, ¿no? De Kwame Brown no hablo...

jueves, 28 de mayo de 2009

La abducción de Hermann


Las temporadas veraniegas suelen ser prolijas en rumores y traspasos, y la de este año no promete quedarse atrás. El último gran nombre que suena para recalar en la ACB es el de un viejo conocido de las canchas españolas, el alero argentino Walter Hermann. Parece que fue ayer cuando un desconocido aterrizó en Fuenlabrada para sorprender a propios y extraños, y ganarse la admiración de la afición madrileña por su entrega, espectacularidad y variedad de recursos.

Es frecuente recordar su amplitud de manos, su desproporción antropomórfica de brazos y su particular forma de reventar el aro, pero lo cierto es que logró ganarse el cariño de buena parte de los seguidores a este deporte por el maldito accidente familiar que le marcó de por vida. Sin ánimo de volver a incidir en el tema, es justo reconocer que Walter necesita una reconciliación con este deporte por un doble motivo: volver a sentirse útil y recuperar las sensaciones perdidas. Los años perdidos en la abducción del jugador por parte de los Bobcats en primer lugar, y los Pistons finalmente, suponen un lastre de competitividad a menudo irremediable. Sin embargo, el argentino ha sabido sobreponerse a las terribles vicisitudes de la vida con aplomo y tesón. Llegados a este punto en su carrera, Walter necesita un cambio.

El último rumor al que me refería situaba a Hermann en el Pamesa Valencia. Es cierto, Pamesa es el centro neurálgico de cualquier rumor concerniente a agentes libres en el mercado europeo, pero con una plantilla que va a emigrar prácticamente en su totalidad, el ex-Fuenla y ex-Unicaja puede convertirse en un buen punto de restauración de la gloria perdida. Pamesa quiere y debe recuperar el status de quinto grande de España, que hace tiempo que perdió. Con la renovación de Claver y una buena gestión de la directiva taronja de cara a cubrir las bajas de Miralles, Oliver y demás jugadores, la Fuente de San Luís quiere recuperar el tiempo perdido, como le ha ocurrido a Hermann.

sábado, 9 de mayo de 2009

Chuck Daly nos deja


El que fuera entrenador de la mejor constelación de estrellas reunidas bajo una misma camiseta en el deporte de la canasta nos ha dejado esta mañana, a la edad de 78 años. Chuck Daly será recordado sin duda por haber sido el afortunado de dirigir a la selección nacional estadounidense de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, el original Dream Team. A pesar de que la noticia había sido relativamente esperada en los medios, por la crudeza de la enfermedad a la que se enfrentaba, no ha dejado de impactar en el mundillo del deporte.

Además de la medalla de oro de Barcelona 92, Daly tenía en su haber los anillos con los "Bad Boys" de Detroit del 89 y 90, y sobre todo, el respeto unánime de prensa, jugadores y colegas de profesión. Así pues, estaba considerado como uno de los 10 mejores entrenadores de los primeros 50 años de NBA, galardón que consiguió en 1996. Antes de dirigir a Detroit, debutó como técnico en Cleveland en la 81-82, y tras su paso por la franquicia del motor, llevó los mandos de New Jersey y Orlando. Su última temporada, la 98-99 o también llamada la temporada del lockout, significó el punto y final a una trayectoria plagada de éxitos, en la cual sólo su año de debut dejó de conseguir un balance positivo de victorias y derrotas.

Descanse en paz.



martes, 4 de noviembre de 2008

Demasiados egos en Denver


En la tarde de ayer se informó del traspaso de Allen Iverson a los Pistons a cambio de Chauncey Billups, Antonio McDyess y Cheick Samb, que se marchan a los Nuggets. El rumor había surgido los últimos días en los mentideros de la NBA, pero por la procedencia de la noticia, parecía más otro globo-sonda para tantear precios de ambos jugadores, que no atraviesan los mejores momentos de sus carreras.

http://www.detnews.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20081103/SPORTS0102/811030396/1127

A decir verdad, no tengo ni la menor idea de cómo pueden venir estas nuevas caras en cada uno de sus respectivos equipos, pero por lo menos supone un cambio de aires renovados que ambos necesitaban. Iverson ha demostrado durante toda su carrera que puede anotar, bajo cualquier circunstancia, pero que se ve en la olbigación de acaparar demasiado balón para generar juego. Un streetballer en toda regla, que dista mucho del concepto colectivo histórico de los Pistons.

Billups fue un trotamundos de la canasta hasta que encontró la mejor versión de sí mismo cuando recaló en Detroit. Un carácter ganador, una complicidad muy bien llevado con el resto de sus compañeros, y sobre todo, con sus entrenadores, le permitieron aupar a la franquicia de la ciudad del motor a cotas que sólo había podido vivir con los gloriosos Bad Boys.

A pesar, pues, de que Iverson sea un jugador más talentoso que Billups, me decanto más por el hecho de que van a ser los Pistons los grandes perjudicados por este traspaso. Denver se lleva una pieza fundamental de un engranaje ya hecho.


Otro aspecto a valorar es la inclusión en el pack del rocoso McDyess y del pívot senegalés Samb, que les pueden venir bien a los Nuggets, sobre todo tras cortar a Juwan Howard. Sin embargo, las grandes esperanzas de los Pistons depositadas en sus alapívots más jóvenes, como Jason Maxiell y Amir Johnson, parecen haber sido razones de peso para incluir a McDyess. Maxiell acaba de renovar por 4 años a razón de 5 kilos por cada uno, y Johnson, que no ha tenido demasiadas oportunidades hasta ahora, cobrará casi 3.7 kilos al año hasta la campaña que viene. Mucho pastizal para tan pocos minutos. Eso sí, ahora tendrán que demostrar que valen lo que les pagan.