Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión y un saludo a todos.
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martes, 13 de octubre de 2009

¿Cuándo será tu año?

Este artículo va dirigido a aquellos jugadores de la NBA de los que esperaba más, y que a esta altura de sus carreras, todavía siguen en stand-by pensando que deben ofrecer más, y que, posiblemente un traspaso les vendría de perlas para demostrar todo su potencial. A veces la suma de causalidades es la chispa que enciende la mecha para una carrera más fructífera. Que le pregunten a Jason Kapono o a Flip Murray...

Dorell Wright: Sexta temporada para este alero de Miami Heat, auténtica estrella en HS, pero que no ha conseguido despegar. A pesar de ello, sólo tiene 23 años (edad a la que llegan muchos a la liga) y muchas cosas que demostrar.

Mike Conley: El compañero de Greg Oden en la universidad pagó el pato de las grandes expectativas puestas en él con una elección muy alta del draft. Poco a poco se va ganando el respeto de la parroquia en Tenneessee, y se está consagrando como base titular de garantías. La llegada de Iverson puede quitarle minutos, aunque no creo que le relegue a la suplencia.


Andrea Bargnani y Marco Belinelli: La conexión italiana del estado de... Toronto. La generación JASP en Italia tiene que demostrar ya su valor en la liga. Andrea puede salir beneficiado de la posible salida de Bosh a los Warriors, y en cambio Marco ha caído con el pie derecho en Canadá, donde saldrá de titular en los primeros partidos. Gherardini dixit. Año decisivo para ambos.

Andrew Bogut: El más solvente de los comentados hasta ahora, pero el peso de su número 1 del draft es excesivo. En Milwaukee quedarían encantados con un aporte ofensivo mayor del australiano, unos 20 puntillos maquillarían su carrera.

Chris Wilcox: el paso por New York no le sentó bien, por lo que ahora en Detroit necesita reivindicarse como un pívot solvente, que si bien no domina todas las artes del 5 puro, posee una potencia física descomunal bajo lo aros. ¿Su competencia? Ben Wallace en su pre-retiro y el eterno desganado Kwame Brown.


JJ Redick: Prototipo de escolta que en Europa clavaría los 20 puntos por partido y sería tan decisivo como lo fue en la NCAA, pero que la falta de físico le impide desarrollar el arsenal ofensivo que posee. Siempre me recordó en cierta manera de Juan Carlos Navarro (supongo que habrá discrepancias). Cuando se haga agente libre tendrá ofertas desde Grecia a buen seguro.

Charlie Villanueva: Tras una prometedora temporada rookie, fue traspasado a los Bucks a cambio de TJ Ford, donde no consiguió rendir al nivel esperado. Irregular es la palabra. Y pasote es el apellido. Si el dominicano mantuviese el nivel de exigencia durante la mayoría de los partidos, sería un 20-10 fijo.

La presente temporada pueden dar ese paso adelante, ¿no? De Kwame Brown no hablo...

viernes, 4 de septiembre de 2009

Bruce Bowen decide colgar las botas


Esa es una gran noticia, pensareis algunos, muchos. Bowen ha sido durante estos últimos años el enemigo público número 1, el antihéroe, la gran pesadilla de las estrellas rivales en sus enfrentamientos contra los Spurs, y todavía debe haber más de uno con contusiones debidas a la defensa del alero. Me abstengo de enunciar la ristra de "altercados" provocados por semejante individuo, porque son de sobra conocidos, pero por otra parte me quito el sombrero por los méritos alcanzados colectivamente.

He de confesar que Bowen me produce sentimientos encontrados. Acabada ya su carrera deportiva, y observando su evolución como jugador de equipo, me satisface ver que un individuo cuya producción estadística dista mucho de la del resto de compañeros de vestuario, obtiene un reconocimiento casi unánime desde los medios americanos. A muchos les repateará esta conclusión, pero subrayo casi como loable el hecho de que haya especialistas en este deporte cuya máxima obsesión sea el despliegue físico en beneficio del equipo y nunca en beneficio personal. De hecho, en sus 12 años como profesional en la NBA, destaca como enorme defensor sin ser un experto robador de balones o un consumado reboteador. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Te pones a analizar los números, e intuyes cierta intrascendencia en su larga carrera. Por enésima vez, las estadísticas ocultan la verdad del juego, y si no, que le pregunten a Popovich... ¿Os acordáis de la teoría de los jugadores pegamento?

Pero por otra parte, detesto profundamente la utilización de esas malas artes cuando buscan hacer daño o incluso lesionar al rival. Sobre este tema, Bowen también sabe latín. "Chico, no todo vale en este deporte", frase que habrá escuchado miles de veces el recién retirado.

En definitiva, un obstáculo menos para sostener la teoría egocéntrica de los LeBron, Kobe y demás componentes de esa cuadrilla.

Suerte en su nueva etapa como comentarista, y que procure no lesionar a nadie...

miércoles, 28 de enero de 2009

La ruleta de la fortuna de Marion


Curiosa la temporada de Shawn Marion en los Heat. A pesar de ser un jugador de valía contrastada, forjada sobre todo en su etapa de los Suns de Mike D'Antoni, en Miami no paran de buscarle novias. Que sí, que llegó a Miami para que éstos se pudieran quitar el lastre del contrato de Shaquille, que el estilo de juego sin un base asistenciador (si se me permite la expresión) no le beneficia, que para esa labor ya draftearon a Michael Beasley, todo lo que queráis. Pero la pregunta es, ¿por qué tanta obsesión en traspasarle cuando puede contribuir?

La lista de futuros destinos no es corta. Suenan Sacramento y Toronto ahora mismo, pero hace relativamente poco tiempo Los Angeles Lakers y New York Knicks estaban al acecho. Los Knicks... ese gran equipo cuya meta es batir el récord del mundo de traspasos en un año. Aunque claro visto lo visto, tampoco les va tan mal. A la lista anterior siempre hay que sumarles otras franquicias con el culo inquieto y agenda completa; Portland, que siempre busca asiento para LaFrentz; Memphis, que pese a Marc, son conscientes de la terrible debilidad interior que tienen; y Charlotte, que últimamente también está en el candelabro (parafraseando a la ínclita modelo de garrafón).

A lo que iba, que el cartel de Marion for sale lleva colgado un tiempo en la fachada de Miami. ¿A cuento de qué? Su objetivo fundamental es Carlos Boozer, el teórico ala-pívot titular - y digo teórico por que a día de hoy me quedan dudas sobre si Millsap pugnaría en igualdad de condiciones con Boozer - que cumple contrato este año, aunque tiene una player option para la siguiente temporada. Boozer es un interior de pleno derecho, no como Marion, que es un reconvertido. Aunque es fuerte y anotador en el poste, tampoco creo que solvente los problemas en cuanto a intimidación y defensa, por su limitada altura y media capacidad atlética. Claro que, si cuenta con el visto bueno de Spoelstra, será bienvenido.

La duda es, ¿y a quién pones en el puesto de pívot? ¿Al mismo Boozer? ¿Otro traspaso? El cuento de nunca acabar... ¿Te inventas un Joel Anthony? Creo que esto no termina aquí. Vaya, si Anthony es la solución, con todos los respetos para el canadiense, casi prefiero a Papadopoulos... ¿Cómo? ¿Qué he dicho? No me hagáis caso, esas palabras no han salido de mi boca ¡siempre lo negaré!

martes, 2 de septiembre de 2008

La metamorfosis de Magloire


La reciente adquisición de Miami, Jamaal Magloire, tiene una historia controvertida en la NBA. A pesar de ser elegido en una de las ediciones del draft menos talentosa de los últimos años, la del 2000, el canadiense supo encontrar la manera de abrirse un hueco en la titularidad del equipo de Charlotte Hornets. Procedía de la prestigiosa Universidad de Kentucky, la misma de la que salieron otros grandes jugadores como Dan Issel, Rex Chapman o Jamal Mashburn, y fue reconocido como All-SEC First Team en todos sus años de college, además de contribuir como mejor taponador de la Kentucky en toda su historia. Estos méritos le valieron para salir en la posición número 19, muy por detrás de otros nombres más reconocidos como Stromile Swift, Mike Miller, Jamaal Crawford o Kenyon Martin.

Los números a su llegada a la NBA no fueron impresionantes, pero la ausencia de un candidato claro a ocupar el puesto de pívot titular en la franquicia de los Hornets fue suficiente argumento para disponer de los minutos que cualquier rookie necesita para demostrar ciertas dotes en la liga más difícil.

Esa autoconfianza lograda por el ascenso de status en la plantilla le sirvió además para estar en boca de otras muchas franquicias para ser el sustituto perfecto de viejas glorias en unos años. Su progresión era adecuada, y sus estadísticas, aunque no eran asombrosas, pero daban muestras de una solidez muy interesante para la posición de 5 en la NBA.

La campaña del 2003-04 fue la más productiva a nivel estadístico. Promediaba 13'6 puntos y 10'3 rebotes por noche, y además no sufrió problemas con las lesiones, algo poco frecuente para jugadores de su talla y peso. La ausencia pívots de garantías en la Conferencia Este obligó a la NBA a seleccionarle para el All Star de ese mismo año, realizando un papel sobradamente digno para un debutante: 19 puntos y 8 rebotes. Está claro que no se puede juzgar a un jugador por su demostración en un partido de exhibición, pero el hecho de haber llegado hasta allí y haber realizado un trabajo interesante, podría traducirse en su traspaso a un grande.

Pero fue una lesión la que estaba llamando a las puertas de la carrera baloncestística de Magloire al año siguiente. Durante esa temporada sólo pudo disputar 22 encuentros, en los que no logró alcanzar el nivel exhibido el año anterior. Aún así, sus números no eran mucho peores, aunque no consiguió mostrar la explosividad y deseo de triunfo de antaño.

Hay una expresión acuñada por el célebre Andrés Montes para definir a aquellos jugadores que, tras la firma de un contrato garantizado de muchos millones y muchos años, su duermen en los laureles y nunca rinden como en su año anterior a la firma de ese contrato: pertenece al club de los "se dejaba llevar...". Magloire es un caso típico, aunque no el único. En sus años siguientes sus porcentajes en tiros de campo bajaron, y sus promedios también lo hicieron drásticamente. Fue traspasado a Milwaukee, después a Portland, para convertirse en agente libre en el verano del 2007.

Ni en New Jersey ni en Dallas, sus posteriores destinos, consiguió alcanzar un ápice de la plenitud deportiva del 2003, y ha quedado como suplentísimo en el frontcourt de Miami Heat. Es natural que en un principio pueda ganarse la titularidad de nuevo en la franquicia de Florida, porque la competencia allí es prácticamente nula. Ni Mark Blount ni el canadiense Joel Anthony tienen calidad para dejar a Magloire en el banquillo, pero a poco que alguno de ellos comience a despertar del letargo de un año pasado decadente en el plano deportivo, Jamaal puede volver a agitar toallas junto a su entrenador.

No deja de ser curioso como hay jugadores en la NBA que tienen condiciones para hacerlo muy bien, se acomodan a la situación de ver los partidos sentados en el banco, sin intención de mejorar ni de darlo todo en los entrenamientos, como si ya estuvieran de vuelta de todo. Andrés Montes comenta siempre los casos más descarados de miembros exclusivos del club "se dejaba llevar", como Jim McIlvaine, que no hizo nada destacable en la NBA salvo contratar a un magnífico agente, o Christian Laettner, que llegó a formar parte del Dream Team de Barcelona, y luego nunca cumplió las expectativas que en él estaban depositadas.

Magloire, a sus 30 años, está a tiempo de demostrar que puede salir del club; sin embargo, mucho me temo que no tiene la más mínima intención de abandonarlo.

Jamaal Magloire cuando quiere...



lunes, 10 de marzo de 2008

Wade se pierde el resto de la temporada


El jugador estrella de Miami Heat Dwyane Wade se perderá lo que queda de temporada regular por culpa de una lesión en su rodilla izquierda. El tratamiento no parece requerir cirugía, pero la terapia de ondas de choque que debe recibir le obliga a guardar reposo por lo menos un mes. Como Miami no tiene opciones de llegar a playoffs, la presencia del genial escolta en las pistas deberá esperar hasta el mes de noviembre.

Para los impacientes, es seguro que Wade volverá a las pistas para competir en los Juegos Olímpicos de Pekín. Un escaparate fantástico para demostrar todo lo que no ha podido demostrar en las competiciones internacionales anteriores.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Las dos caras de Miami


El regreso a las pistas de Dwyane Wade ha propiciado un despertar en el juego de Miami. Desde la lesión de hombro producida por el ex de la Universidad de Marquette, los Heat no han vuelto a ser los mismos. La temporada nueva trajo consigo nuevas caras, se llevó a otras, pero la situación de la franquicia de Florida no parece que vaya por buenos derroteros.

Algunos podrán echarle la culpa a que Shaquille no intimida tanto como hace unos años, y que con la edad se están asomando las carencias de un jugador que dominó este deporte por su gran potencia y tremendo físico. Falso. Shaq tiene el físico que tiene, y le da para lo que le da, pero un jugador que ha demostrado de sobra que tiene un hueco en el Hall of Fame antes de cumplir la treintena no puede ser denostado por las buenas. Las numerosas lesiones que ha sufrido durante estos años seguro que han hecho mella en su particular físico, pero no obstante sigue siendo un referente ofensivo del equipo, aunque deba gozar de muchos más minutos de descanso que el resto de compañeros.

La dirección de juego es el tema fundamental del fracaso deportivo de Miami. Jason Williams no tiene la frescura y descaro demostrado en los primeros años con Sacramento, ni es la opción ofensiva prioritaria en ausencia de Wade, por cuestiones lógicas. Si además, los refuerzos que llegan para dar descanso al ex-Gator no mejoran en absoluto el banquillo del año pasado, los problemas empiezan a acumularse. El puesto de base es el que tiene que dar sentido al juego del conjunto, y ni Williams ni Parker son capaces de ello hoy en día. ¿Cuestión de Riley? Pues no tengo ni idea. Quizás Pat prefiere un base combo como Wade para dirigir al conjunto y un base puro anotador (o más bien defensor) para hacer las labores complementarias. Si Williams o Parker no son tremendos defensores, problema para Riley.

¿Y si niego la mayor? ¿Y si no puede participar Wade (como ha ocurrido últimamente)? Pues los planes de una temporada se vienen abajo. Si Wade se convierte en la piedra angular sobra la que gira la filosofía del equipo, y éste no puede jugar, la hemos liado. Ahora mismo, no existe en los Heat un jugador capaz de penetrar a canasta de una manera comparable (no igual) a la que lo pueda hacer Dwyane. Si no penetras en la defensa, no puedes doblar balones; si no doblas, no puedes crear situaciones de superioridad numérica; si no creas estas situaciones, tus tiros no pasan de ser situaciones forzadas, con mucho menor acierto, y con el problema de carecer de un jugador que intimide desde el más allá de la línea de 3.

Otra cuestión: si Shaq no está físicamente en condiciones, no puede moverse con total libertad; si no puede moverse con total libertad, no necesita ser defendido con un 2 contra 1; y de esa forma, le será más difícil encontrar un jugador de perímetro con el que poder realizar un juego de poste alto-bajo, o un dentro-fuera de la zona, con lo cual el movimiento de la bola se hace más tosco e impreciso. Los puntos de Shaq seguirán cayendo (12, 15, 17 puntos a lo sumo), procedentes directamente de situaciones de 1 contra 1, balones doblados, rebotes ofensivos,... pero cada vez menos.

Si Wade consigue volver a las canchas de manera permanente, los problemas de Miami se reducirían. Wade permite realizar las penetraciones de las que hablaba antes, su físico le permite anticipaciones en defensa que ninguno de sus compañeros puede hacer, puede doblar el balón con mejor acierto,... y todo esto mejoría el juego de los Heat de una forma espectacular.

Hoy el equipo de Florida se ha enfrentando a los Clippers y han vencido. No debe contar como una victoria significativa por la debilidad del rival; pero, con la mala racha de resultados que llevaban, ¿es posible pensar en un resurgimiento de Miami como potencia en el Este? ¿tiene Miami dos caras, una con Wade y otra sin él? Estaremos a la expectativa en los siguientes encuentros.