Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión y un saludo a todos.

viernes, 24 de abril de 2009

Jeremy Tyler quiere emular a Brandon Jennings


Jeremy Tyler, joven proyecto de jugador de 17 años, quiere seguir los pasos de su antecesor Brandon Jennings y prefiere buscar la salida profesional en Europa antes que ir a la universidad. Tyler, pívot de 2'11 pretende encontrar acomodo preferiblemente en España para competir a un más alto nivel y mejorar más rápidamente. Resulta sorprendente cuanto menos la decisión del joven Jeremy, porque nunca antes un jugador con tan altas expectativas en un draft habría deseado venir a Europa a codearse con la élite del baloncesto fuera de la NBA. Los ojeadores expertos vaticinan que Tyler pueda salir como número 1 del Draft del 2011.

El antecedente de Brandon Jennings, como ya expliqué en su día, podía suponer un punto de inflexión en el sistema de captación de jugadores por parte de la NBA. Si los deseos de Tyler se suman a los de Jennings, un gran porcentaje de los ojeadores universitarios tendrían que emigrar a Europa porque es aquí donde mejoraría exponencialmente el número de jóvenes talentosos y drafteables. Ante esta tesitura, me temo que David Stern, a la postre comisionado de la NBA, podría poner pronto medidas impositivas sobre el transfuguismo juvenil. Por dos razones: porque eso supondría decrementar el nivel de observación eterno de jugadores jóvenes que se tenía en la NCAA, y por otra parte, porque querría evitar el fracaso de un porcentaje elevado de ellos ante la falta de minutos considerables en las ligas europeas. No hay que olvidar que se trata de adolescentes cuyas vidas pueden dar un giro radical en el caso de encontrarse con contratos monstruosos con tan corta edad.

Las comparaciones con otros deportes - el fútbol, esencialmente - vienen a colación sobre todo en la consideración de status deportivos similares, migraciones similares, y contratos incluso superiores a los del baloncesto. Es decir, Brandon Jennings abrió la puerta a una nueva etapa en la formación de jugadores de baloncesto que llevaba mucho tiempo de par en par para otros deportes. Simple proceso de expansión del mercado deportivo.

Como siempre que hablo de un tema controvertido, me surgen varias dudas:


  • ¿Realmente podrían llegar este tipo de jugadores en pro de una mejora deportiva intensiva o simplemente les seduce una llegada al profesionalismo bajo los cantos de sirena de otros casos particulares, como Josh Childress?

  • Al ser jugadores en el entorno de los 17 años, ¿qué beneficios podrían suponerles el encuentro con otros puntos de vista, otras culturas, otros medios de vida...? ¿Y perjuicios? ¿Sabrían adaptarse? Hay casos concretos de pleno fracaso cuando el flujo ha sido el contrario (desde Europa a América), como Lampe, Milicic o Tskitishvili...

  • ¿Qué papel tienen los agentes de jugadores ahora? ¿Aprobarían en todos los casos este tipo de viajes de ida y vuelta?

  • ¿Qué tipo de equipo estaría dispuesto a arriesgarse a tener en sus filas a un jugador que sabe que viene a aprender y a crecer, porque su máxima aspiración es jugar en la NBA? Por lo que hemos visto este año, Brandon Jennings tampoco ha promediado 30 y tantos minutos por partido, luego el aprendizaje desde el banquillo es relativo.


El día que se concrete, si es que se produce, el susodicho fichaje, ya tendremos tiempo de hablar con más detenimiento.

5 comentarios:

BigBen dijo...

Deportivamente aunque no jueguen demasiado seria una experiencia tremendamente buena, pero me pongo en su pellejo, y no se, creo que con 17 hay que tener la cabeza bastante colocada para no volverte loco.

costalgaraldals dijo...

primero felicitar a Radja ¡¡¡
Tyler ... que se venga, porque no ¡¡

jr dijo...

En los últimos años las fugas incipientes hacia la NBA se han intensificado porque en la era del marketing y el dinero, fácil, los jugones incipientes se declinan por el juego y la pasta antes de la formación académica. Deben pensar incluso, si me lesiono, que al menos sea con un contrato bajo el brazo. Estern bajó la edad de entrada y estos jugones apostaron por hacer un año de rigor en la uni que no les ha servido de nada a nivel académico para luego entrar en la NBA y aprovecharse de su presunta potencialidad para asegurarse un buen acomodo en el draft. Ahora bien, como Jennings no podía entrar en Arizona ni falseando las notas decidió por ganar pasta rápido en Italia (aunque hay que honrar el noble gesto de donar dinero a las víctimas del terremoto de l'Aquila). Ahora Tyler quiere apuntarse al carro y lo harán otros. ¿Que pasaría si hubiera una norma a nivel global que prohibiera un contrato profesional hasta, digamos, los 20 años?

Pirrimarzon dijo...

Muy buena tu aportación jr,

En primer lugar me gustaría apuntar que los entornos familiares ligados al mundo del baloncesto en EEUU y en Europa (y más concretamente en España) no se parecen en nada. Aquí el baloncesto normalmente va unido a una cultura de disciplina, juego en equipo y cariño por unos colores. En EEUU, los únicos colores que se aprecian son los verdes de los dólares, y si me apuras, hacia los de una universidad. De hecho, entiendo que son las universidades las "equivalentes" a los clubes en Europa, salvando las distancias.

En segundo lugar, subir la edad mínima en Europa impediría que surgieran y que acapararan minutos en equipos profesionales algunos chavales que apuntan desde muy joven. Ricky es el caso más claro, pero hay que recordar que gente como Sergi Vidal, Carlos Suárez, Juan Carlos Navarro... (por no remontarnos muchos años atrás) empezaron a gozar de minutos en sus respectivos desde los 18 años o así.

Y tercero, no olvidemos que en otros deportes, como el fútbol, ya hay chavales con 14-15 con agentes, luego hay que manejar otras variables para impedir un éxodo desorbitado de talentos en busca únicamente de dinero, cualquiera que sea el sentido del mismo.

Saludos

Lucas dijo...

Excelente tema de debate y muy buenos los comentarios.
Yo creo que cada caso es distinto. Por mas que digan que desean desarrollar su juego yo me inclino por que los jovenes estadounidenses buscan el dinero al verse imposibilitados de saltar a la NBA.
Y a los clubes europeos de que le sirve (mas que como movida de marketing) desarrollar un jugador joven, para que cuando este listo de el salto a la NBA, corriendo el riesgo de que no logre adaptarse a un basquet y una cultura distinta.
Obviamente hay muchas incognitas en torno a este tema.