Por circunstancias personales, me mantendré desconectado del blog durante un tiempo. Espero volver lo antes posible.

Gracias por vuestra comprensión y un saludo a todos.
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jueves, 21 de enero de 2010

Recordando a Wayman

Porque siempre hay un buen motivo para recordar al gran Wayman Tisdale:

Wayman Tisdale
Wayman Tisdale
Wayman Tisdale
Wayman Tisdale
Wayman Tisdale





lunes, 14 de diciembre de 2009

Bienvenido de nuevo, Jonathan Bender


Hablar de Jonathan Bender es hablar de uno de los mayores prospectos salidos desde el instituto en los últimos años cuya carrera profesional no ha podido estar más condicionada por la sempiterna lacra de las lesiones. Bender, un ala-pívot de cualidades físicas extraordinarias - 7 pies con las agilidad de un escolta - dominó a su antojo el baloncesto de High School en un época en la cual todavía no era tan frecuente la proliferación de semejante fisionomía de jugador. Tanto él como Lamar Odom estaban llamados a ser los especímenes que dominaran todas las facetas estadísticas del juego, especies de la evolución de sus mayores Kevin Garnett o Danny Manning.

Seleccionado por Toronto Raptors en el draft de 1999, fue traspasado inmediatamente a Indiana a cambio de Antonio Davis, tremendo bregador en defensa, que precisamente disfrutó de sus mejores momentos en liga en la franquicia canadiense - llegó a ser All Star en el 2001. Las expectativas más optimistas habrían colocado a Bender todavía más alto en el draft de no haber sido jugador de instituto. Todavía existía cierto reparo a tomar decisiones precipitadas respecto a jugadores tan jóvenes, totalmente justificadas como se demostró dos años más tarde con Kwame Brown, por ejemplo.

Desde su llegada a la NBA, Jonathan estuvo lastrado por las lesiones de rodilla. En sus dos primeros años sólo disputó 24 y 59 partidos respectivamente. El tercer año de Jonathan fue el más "sano" y su vez más productivo, alcanzando los 21 minutos por partido, para disputar 78 encuentros, 17 de ellos como titular. Sus estadísticas se incrementaban proporcionalmente al número de partidos y minutos, cuando parecía que sus problemas de rodilla habrían menguado para siempre. Sin embargo, la temporada siguiente y las sucesivas no logró mantener esa evolución en los dichosos cartílagos, y acabó retirándose en la 2005-06 tras disputar sólo 2 partidos con Indiana.

Desde entonces, su continua lucha a favor de una recuperación definitiva le han permitido soñar con su vuelta a la NBA, aunque sea por la puerta de atrás. Como él mismo afirma en declaraciones recientes, "no quería haber llegado a los 38 o 40 años pensando que lo debería haber intentado". Donny Walsh, el mismo que pujó por su selección en 1999, le ha dado la oportunidad que necesitaba. Esperemos que, por lo menos, esta decisión le haga estar más realizado consigo mismo. Wellcome back, Jonathan!

domingo, 12 de julio de 2009

¿Seguro que ha compensado, Maceo?


Maceo Baston fue una estrella en Europa. No seré yo quien decida la manera de llevar su carrera deportiva, pero resulta cuanto menos sospechosa la forma que ha tenido de desaparecer del epicentro de la foto europea para vivir per secula seculorum bajo el roll de jugador de fondo de banquillo. A lo mejor le es rentable, ¿quién sabe? Cuando un jugador tiene limitaciones técnicas y físicas que le impiden rendir al 100% de sus posibilidades, dispone de motivos suficientes para ser exculpado del delito de no mostrar al resto del mundo el baloncesto que atesora.

Recuerdo hace unos años, cuando Maccabi dominaba la Euroliga con la pareja interior Baston-Vujcic, y el americano era objeto de deseo del resto de grandes. De hecho, durante su etapa en Badalona, Maceo mostró armas suficientes como para atraer a ojeadores de la NBA y ganarse un primer contrato en los Raptors de Toronto. El proyecto canadiense surgió como surgen muchas de las contrataciones desde aquel lado del Atlántico: casi de casualidad. De acuerdo, se habían fijado en él, y eso era un buen síntoma, pero es notable la habilidad que tienen desde la liga americana en utilizar a buenos jugadores como calentadores de banquillos. Eso es lo que terminó haciendo Maceo en Toronto. No me creo que el ex-Wolverine tuviese en mente una carrera NBA tan poco provechosa como la que tuvo hasta entonces.

Sin embargo, desde Europa todavía se recordaban sus tremendas facultades atléticas y su capacidad de intimidación, por lo que no tardó en encontrar acomodo en Tel-Aviv. Los años en los que el cuarteto formado por Jasikevicius-Vujcic-Baston-Parker tendrán un hueco de gratitud eterna desde la grada macabea.

Dicen que segundas partes no son buenas. Al terminar la campaña 2005-06, Baston recibe jugosas ofertas desde los máximos candidatos de la Euroliga, pero su afán por labrarse un nombre en la liga de David Stern tiran más que dos carretas. Indiana además había apostado por una renovación, con jóvenes talentos y con una dirección de juego asignada a su ex-compañero en Maccabi Saras Jasikevicius. Razón de peso. Juntos podían reeditadar el estilo alegre de años anteriores, sus picks and roll y sus alley-hoops de milimétrica precisión. Todo teoría. Nada de eso salió bien. Saras no jugaba y fue traspasado a Golden State. Maceo era el jugador número 15 del equipo, el tapado, el que no se veía afectado nunca por las decisiones del entrenador porque nunca jugaba. Y si lo hacía, era por deméritos de sus compañeros. Jamás tuvo, ni aspiraba a tener, la relevancia en el juego colectivo que tuvo en sus años en el Maccabi o en Badalona.

Su balance en la NBA: 105 partidos, 2.7 puntos por partido, 7.9 minutos por encuentro. Y sobre todo, la sensación de que sus mejores años se han disipado a la vez que lo hacían sus suspiros en el banquillo.

Ahora Maceo Baston es agente libre, tiene 33 años y muchas menos novias en Europa. Ya es demasiado "veterano" para conformar un proyecto a su alrededor, y sobre todo, tengo serias dudas de que sus virtudes de antaño se hayan conservado hasta la fecha. Y tal vez nunca lo sepamos. Por el bien del baloncesto como garante de espectáculo y diversión en la cancha, me gustaría volver a verle en ACB.

jueves, 16 de octubre de 2008

Eddie Jones no quiere jugar en Indiana


Es todo un clásico de la NBA, y le cuesta trabajo verse en un equipo que no aspira a grandes cosas en este temporada. Y me parece normal. Eddie Jones lleva 14 años desfilando por las canchas de la liga y tiene tantos tiros dados como el que más. Indiana Pacers es un equipo en plena reconstrucción, que se ha deshecho de un jugador joven y talentoso como Shawne Williams por culpa de su indisciplina y poca cabeza. ¿A cuento de qué tendría que soportar Mr. Jones las calenturas de otros de sus "nuevos" compañeros en los Pacers? Con 36 años, a punto de cumplir los 37, y lejos del objetivo que todo jugador que se precie busca en la NBA, el anillo de campeón -que a estas alturas parece inalcanzable- me parece hasta lógico que piense en la retirada que en seguir jugando a un deporte en el que ya no es de los mejores.

El caso de Jones no es infrecuente. Otros tantos, por unos motivos o por otros, eternizan su permanencia en la liga incluso a sabiendas de que su roll en el equipo ni va a ser primordial ni va a repercutir en lo más mínimo en el balance de victorias y derrotas. Raro es el caso en el que un PJ Brown llega después de estar retirada, con casi 40 años, y realiza un papel fundamental en la consecución del título del año pasado de Boston Celtics, pero por lo general, hay demasiados jugadores que no piensan en la retirada hasta cerca de la cuarentena.

Claro, todo va a depender del estado físico en el que se conserven. Shaquille O'Neal, con sus 36 tacos, ya ha anunciado que se retirará dentro de 2 años, pero aún sigue siendo un jugador del que se pueda sacar partido. No es el Shaq de hace 5 o 6 años, pero puede marcar algunas diferencias incluso desde el banquillo. Pero seamos serios, Eddie Jones no iba a jugar en Indiana ni un sólo minuto por noche, por lo que su decisión, si llega a concretarse el rumor, será la más acertada.

lunes, 6 de octubre de 2008

Tinsley, where are you going?


Este fin de semana saltó la noticia del traspaso de Jamaal Tinsley, base de Indiana Pacers, a Denver Nuggets a cambio de Steven Hunter y Chucky Atkins. La noticia fue desmentida posteriormente por ambas directivas, en lo que parece ser un procedimiento habitual de exploración de opinión: sueltan un "rumor confirmado" para ver cómo cae en el ámbito del periodismo deportivo local. Ahora bien, las webs especializadas apostaban a que el traspaso tenía cierto poso de realidad, en cuanto que este lunes era más que probable que se terminara realizando.

Tinsley es un base cuyo rendimiento ha ido decreciendo desde unas temporadas hacia acá, por culpa de las lesiones y otros motivos extradeportivos. Denver necesita depositar la confianza en un point guard de mayor calidad que los Chucky Atkins, Anthony Carter y compañía que han ido pululando por su plantilla, con el agravante clásico de que era el propio Iverson el que terminaba disputando los minutos de calidad en esa posición - algo que nunca fue su especialidad - y Tinsley se postula como el base que puede desarrollar esa función. El contrato de Jamaal no es muy atractivo que digamos, pero a día de hoy es la mejor opción para ocupar ese puesto, ya que el resto de bases por los que los Nuggets estarían dispuestos a pujar obligarían a desmantelar medio equipo. Como Camby se ha marchado a cambio de "casi nada" a los Clippers, los aficionados de Denver no verían con buenos ojos la pérdida de otra pieza fundamental del equipo para conseguir a Tinsley.

Por otra parte, Hunter y Atkins tienen unos contratos que suman prácticamente lo que Tinsley, sólo que Hunter es un pívot atlético y defensivo de los que Indiana carece, y Atkins necesita de un proceso de recuperación tras una lesión de rodilla, de la que se ha operado recientemente, pero que vendría bien para completar la rotación exterior de los Pacers junto a TJ Ford y Jarrett Jack.

Los jugadores se encuentran actualmente a la espera de nuevas noticias.