
Acostumbrado a la endogamia y al ombligocentrismo típico de la cultura americana, ya sea deportiva o de cualquier ámbito de la vida, me sorprende una transición significativa de la misma para con el resto del mundo. A lo mejor lo que cuento es un detalle sin importante, o quizás no. Vosotros ya opinareis, pero intuyo una cierta evolución que viene determinada por la reiteración de actos, vete tú a saber, en este caso, de fichajes del Olimpiakos. Me explico:
Estaba leyendo la portada de la web
Hoopshype.com, observo con detenimiento el titular de la cabecera
"Going Red", en referencia al cambio de aires de Von Wafer y de Linas Kleiza, que en el mismo día han fichado por el Olimpiakos griego. La noticia es esa: Wafer y Kleiza al cllub griego, morterada de salario incluida, patatín patatán. Insisto en que puede ser un detalle sin importancia, pero a mí me llamó la atención. El simple hecho de que desde EEUU se sepa identificar ya a un equipo europeo con unos colores es digno de elogio: "Going Red".
Von Wafer y Linas Kleiza no han sido megaestrellas de la NBA, pero han gozado de un nivel de importancia en sus equipos relativamente grande, especialmente el lituano - Wafer explotó el último año. Unidos a Josh Childress, y a los continuos coqueteos de otros jugadores de todavía mayor trascendencia mediática - y deportiva - en EEUU como Nate Robinson o el futuro Hall of Fame Allen Iverson, detecto cierto aire de incredulidad-perplejidad-admiración en la prensa. ¿Qué nos está pasando? Amigos míos: Poderoso caballero..., y Donde las dan...
Sinceramente, ni me alegra ni me entristece este tipo de fichajes, balance cero. Por una parte, son buenos jugadores y vienen a mejorar una Euroliga - y una liga local, por supuesto - enormemente rica de por sí. Pero por otra, muestran una vez más las desigualdades económicas y una sobreinflación del mercado. ¿Cuánto costaría Pau Gasol en Europa? Me quedo sin dígitos en la calculadora.
A lo que iba, a este ritmo Olimpiakos se está convirtiendo en todo un reclamo para los americanos. Un club al que van a parar jugadores muy apetecibles para ellos, y que sucumben al poder del euro. Todavía es pronto para saber si su propio ombligo les impide ver que este club podría ser incluso competitivo en una NBA - yo también lo dudo - pero es el primer paso para destaparse la venda. Cuando se den cuenta que no sólo el Olympiakos tiene un gran equipo, y que la máxima competición europea es del vecino verde, quizá no tengan margen de maniobra.
Sr. Stern, hay un Ferrari - rojo - a punto de adelantarles sin intermitentes. ¿Qué inventarán esta vez?