
Recuerdo que el año pasado por estas mismas fechas
escribía acerca del buen juego y rendimiento de unos Atlanta Hawks en racha de victorias, mostrando además un despliegue físico tremendo, y con varios de sus jugadores tocados con la varita de la inercia positiva. No creais que se me está yendo la chaveta al pensar que esta temporada discurrirá por derroteros aún más exitosos, e id echando una monedita al cazo de las apuestas por unos Hawks finalistas de conferencia.
"Ya está Santi con sus pronósticos disparatados y su gafe de rigor", debéis pensar. Quizá me equivoque, pero desde luego este equipo ha mejorado respecto al del año pasado, y cuenta con unos condicionantes particulares que le sitúan en la élite del Este.
Su balance hasta la fecha es más que prometedor: primeros de conferencia, con un 9-2 en el casillero, por delante de favoritos como Boston, Cleveland y Orlando. Además, llevan una racha de 5 victorias consecutivas - complicado en este Este -, no han perdido un partido en casa, y ganan sus partidos por casi 8 puntos de media.
No es mal balance.
Por una parte,
Joe Johnson acaba contrato y querrá asegurarse entrar en el cuarteto de candidatables para muchos
contenders actuales, entre los que se sitúan LeBron, Wade, Bosh y él mismo. Sus números así lo atesoran: 23 ppp, 5.6 rpp y 4.8 app. Regularidad absoluta. Jugando en este equipo es el digno sustituto de un clásico de Atlanta de los 90: Steve Smith,
el Reloj según Andrés Montes. De hecho incluso mejora sus números.
Por otro lado, la continuidad de la base humana en el equipo es muy importante. Desde que intentó fraguarse un proyecto ganador hace varios años, sólo Josh Childress ha sucumbido a los encantos de poderoso caballero para emigrar a la Vieja Europa. Josh Smith, Marvin Williams y Al Horford como piedras angulares - junto a Johnson, claro. No parece mal trato. Jóvenes, con talento y proyección, y macerándose bajo la misma tutela. Bibby aportó desde el momento en que llegó, pero no puede considerarse piedra angular del proyecto, por edad más que nada, pero sí que solventa la papeleta del base titular, a expensas de que madure uno de los picks tapados del draft de este año: Jeff Teague. El base combina conducción, dirección y talento anotador para parar el AVE. Buena elección, y buen equipo en el que completar su maduración.
Y el aspecto definitivo para el salto de calidad de esta temporada. La llegada de Jamal Crawford cubre con holgura las posiciones de swingman de rotación exterior y con valores específicos. Crawford se ha convertido en el segundo anotador del equipo saliendo desde el banquillo. El roll que tenía en New York cobra sentido rodeado de los jugadores que ahora tiene en Atlanta. A pesar de ser un pichichi de rachas, y no ha sacado decentes porcentajes desde el perímetro, consigue desmembrar las defensas con su facilidad para penetrar y asistir. En definitiva, darle continuidad al juego, que es de lo que se trata.

Un tipo serio es Mo Evans, con el que Atlanta ha adquirido a uno de los defensores de perímetro más rentables y contribuyentes de toda la liga. Sus casi 6 ppp y 1.8 rpp no recogen los intangibles del jugador, porque no comete prácticamente errores. Hace lo que sabe, y delega lo que no. Que no es poco.
La asignatura pendiente es, como casi todos los años, el lanzamiento exterior. Vivir de Bibby por los siglos de los siglos no es positivo, y lo saben. Sólo que no han encontrado en la agencia libre ese referente que además de tiro exterior aporte otras cosas. "Que me quede como estoy", dirán.
La última buena noticia es su margen salarial. Para el año que viene tienen asegurados estar por debajo del salary cap, y este factor les puede abrir la puerta a una renovación de Johnson. Como dice el refrán, "más vale conocido que bueno por conocer".
¿Me tiro a la piscina? Vamos allá. Llegan a las 55 victorias en liga regular, y finalistas en el Este. ¡Toma castaña!